Poemas e imágenes de Paco Sevilla
Y Paco Sevilla, realidad y poesía. Por Alexandra Domínguez

Eloísa está bajo 7 almendros
Mujeres, propinas de oxígeno
Allí donde la muerte ensaya los misteriosos miradores de la vida: gong,
y hay 1 dulce locura íntima para cada sonrisa explicable y zahína: bang,
y 1 luz ingenua y tremolante para cada genital descuartizado por el azar: ring.
“Te amo” sea la frase menos afortunada de Venus.
Pero yo quisiera sentir que mis versos mentían bocas y cerezas.
Que la vida era bella a pesar de las tormentas psíquicas. Simbad amor desmayado.
Y quiero pedirle disculpas a realidad, amor baleado y escultor de hormonas.
Y quisiera dar las gracias a todas y a todos aquellos huesos añiles y verdaderos,
a todas y todos aquellos amantes de añiles ojerizas leales
desterrados y sepultos bajo 1 cielo común de papel pintado
con descorches de champán y monigotes de corcho. Salud de time up y tulipas.
Fuera de mí, encarno el espacio que te habita.
Y quiero dar las gracias a todos los que amaron a 1/2 luz, (amor, arcano ano, etc.)
inciertamente enamorados toda la vida, gracias. Y toda la muerte, de nada hada.
En marcha, y aprisa holgazanes de cabello de ángel,
sería ahora correcta la locura de correr
buscando algún ventilador que persiguiera
todas las enarcadas espaldas y
todas las eclipsadas cinturas
y todas las frentes de la belleza extra moteadas de pepsi,
ultracongelado amor con barras de caducidad y stops con litros de agallas,
etc.
En marcha,
enamorados y enamoradas, que la eterna luz volverá
para vosotros, y para mí espero también 1 cetro de leche
y musgo entre los dedos, y labios sin días y amor sin horarios, etc.
A riñas de legañas, metaflor
de amor despeña sus arqueros y atarazana manzanas capicúas,
zahiere y refresca la paz del pan, simún de todos los cines de otoño del infierno.
Soleados quebrantos que anudar al árbol del deseo. Orfebre con granos de látex.
Jardín de soledades representadas por amables sátiros de amueblados boscajes...
Incondicionales. Teatrales. Inestables, brillamos espaldas de pasamanos tú y yo.
El “ahora” es una crátera de cerámica vacía bajo el mediterráneo, etc.
Oscilantes cobertizos de mejillas en la neblina austral.
Adelante, esfínteres de amor y psicomedias, amaos como plumillas suaves y aciagas.
Ved como ya amanece labios adentro, amantes soperas rebajadas por liquidación.
Amor y muerte con valor en rodajas. Ambigú sindical de cuentas femeninas al contado.
Amor y valor cuando el clímax es 1 suicidio dermatológico involuntario a seseos.
Límpiate el sudor con 1 rebanada de pan con mantequilla inglesa, amor de chorlito sexy.
Clarín redentor. Luna olfateando sexo, bang degollado a placer, bala mordisqueada: tú.
Sepia dibujable en la elipse de una masa cegada por el redoble de carbón de 1 espinilla.
Supúrate, cariño, en las delicadas manos de la carnicería más bella de la fauna infantil.
Muá.
Oh, beso volado a ficción, rebáname 1 dolor semejante a encallados deltas de glaciares.
Os odio mansamente, como 1 animal extraviado en barras de labios, casi musicales
amores, malabaristas plumas remeras de los calendarios deshojados por 1 búho loco.

Violencia cosmética

EL RITUAL DEL PAISAJE,
(ODA CONTRA LAS CIUDADES)
a miguel ángel muñoz sanjuán
...patente de corso,
las trompetas chupadoras y lamedoras del sexo de las lilas,
y una abeja en la lluvia apenas a cámara lenta, extraño elixir etc.
En una campiña sencilla y sin marcos,
ni un solo aldeano, leñador, caballo y formas de vida animadas,
ni un solo pintor de perspectivas planas a 20 kms a la redonda,
cuando menos un óleo deshabitado e informal entre los setos.
Muebles de ciudades diría un ecólogo ergonómico, etc.
Un lienzo pentadimensional estriado en la envergadura de montañas estiradas y tercas.
Invisibles dioses de pie en 1 rincón del prado vocalizan edelweiss, etc.
El viento, manicura de salones al aire libre, demoniza un tanto el rescoldo de las formas.
Quietas, puras, mansas, toscas, tardas salas de alas de ángeles, herraduras y nimbos.
Y la lluvia, quieta y redonda marea de estigmas, inaugura pinceladas extintas y falaces.
Yo, y una abeja, bajo el alerón de un roble, al fin a solas mientras muere la lluvia.
Mientras muere la muerte y el tiempo y los distinguidos mecanismos humanos caen
en picado, ladera abajo, sombra con yerro, arte liberador de cadenas y erosiones.
Esta luz sería el regalo de la imaginación de los ciegos cazadores de espesuras.
Este enjambre de liras de oxígeno y óxido conoce al dedillo la maraña real y la pule.
Y la envidio, en primer plano, ferocidad agridulce con el puñal de la belleza engastado.
Al cinto el amor con el que los paisajes de cielos marítimos tierra adentro veletean.
Desmandadas las idas y venidas del azar, topacio y bermellón, salidas de color a brotes.
A su sola luz, (y a la extrema precaución con que la observo), me igualo a 1 insecto.
Sé que a lo lejos, una aldea humeante espera la caída de la tarde con mentes de humo.
Plano detalle: 1 vereda a la izq., quizá alguna casucha, y no me miente el verso,
versea depreciada respiración rectilínea y regular.
Cadmio, plomo y bronce allá, en lo hondo de ningún lugar, mío y recién nacido.
Expresivo infanticidio en sus detalles de dados infantiles.
¡Qué desengañado desván de miniaturas a un cielo ya raso!
¡Abejas sin nombre y figurines serpeando ante un yo expectante!
¡Qué apología de robados y rarezas reales, químicas embridando vestidos polinizables!
Rasgos de algún ser vestido de cuernos de oro, y boscosas habladurías, etc.
¡Qué pirueteante novia, velada tersura de las flores del final de marzo en la luna!
Y una murmuración excesiva de ecos voceando aguas y breñas.
Desoladas orillas de un río sin nadie donde Adán y Eva jugaran alguna vez al amor.
¡Qué proyecciones in crescendo, allí donde las rocas ojean líquidas curvilíneas!
A desembocarse, anonimarse y adherirse a cualquier esclusa, mar ó nube,
precisa variedad sin escaparates.
Marcha de las estaciones minando contenidos en la bella rotura de la quietud lastrada.
Etc.
Era necesario un poema como este y recuperar lo llegadamente ido.
Era sensato despistar la mirada entonces, y mirar.
Igual que la mejilla de Adán del tríptico de Van Eyck sobreseída por 1 microscopio.
Desligarse y despreciarse de pie, aquí en allí, y aquel en aquello, etc.
Ahora podré gritar hasta vivir en sueños: La naturaleza jamás mentirá luz ó aire, etc.

Clonación de Simbad

SILENCIO Nº 1
El silencio interroga líneas rectas.
El silencio agrieta gritos y decora decibelios y curva respiración a criaturas y espigas.
Silba silencio su levedad agotadora, su inagotable y almizcleña sílaba primaria.
Ríos brotan del músculo del placer, y el sí arde des los números de aguas de los actos.
Clave de sol en cartílagos de sesteantes cetáceos, y oleajes de ojos del celeste original.
SILENCIO Nº 2
El silencio grita aceitunas.
El silencio exprime huesos de cerezas, etc...
El silencio recita aventuras
de piratas en la noctívaga sextina.
Quintetos de moléculas
y soledades moleculares.
Humeral a la rosa de los vientos...
Desnudo sol, y luz a bocanadas.
Galáctico rimar de esferas, amor y donde.
Etc... silencio afila vida a la velocidad del beso
en la crispación marina
del instante en las frentes
aullando energía,
y vías lácteas de largas piernas taconean
perlados asfaltos de luz erógena, etc
SILENCIO Nº 3
El silencio grita caballos.
Los caballos piafan turbantes y aceites. En marcha, gen. Cuadrilátero de Eros.
Erizos y arenas malvasían clepsidras y torres de alfiles y devenires. Etc...
Gota de sol en la estrella, y aire que mirar.
Vida que ser, y beso recobrado labios adentro.
De las devueltas crines del aire y del amor,
zumbido de escenas a través de las nucas.
Un raíl de tránsito... y la luna, que no ha leído clásicos,
recuerda dinosaurios.
Aguja de filo alien con quien bordar frutalidades y olivos.
Caleidoscópico bucle baladí eres.
Senda de semáforos y fundidos en azul, sal lila a las encías del deseo,
cine-zen eres, y
respiras ruiseñores lácteos con aletas y cometas de sexo-vía-flor,
etc.
Inmaculados “nuncas” prendidos del érase una vez,
regresan
del intacto zoom del azul (carrusel y ghospel),
a un ángulo del ir,
nunca sobreactúan piruetas los astros,
hílate incólume y somnoliento yo,
amanecerás espejos...

Cursimanía

LUZ A ZUL
... luz,
sí, la
luz,
sí,
luz de luz
la luz,
luz
de luz y l u z a z u l
luz
y
+ luz, etc...
belleza a paso ligero y casi de puntillas...
Tragada por la boca del tiempo, idea
muerta y mordida resultarías idónea.
Tu perfume extático en los purpúreos
pañuelos mojados de las despedidas.
Belleza despide rubíes continuamente
a través del ruido y las ideas en voz alta.
Yo canto 1 donde sin porqué, azul y sí,
astrolabio a pie de mueca azotando rictus,
y el primer gol de cabeza de Guttemberg
en la mente de un pescador alucinado, etc.
Ven a mí en un adiós de risas vueltas, luz
al sin peso vertical de la estrella huida, luz
de violados ritmos en vuelo, luz de olvido
errático y cigarras piando caderas siderales.
Luz a zul.
Toda la poesía de incógnito en su escote
va, y tacones adentro va el amor también.
CANTO IV
(CODA FINAL)
DE "LA SOMBRA EFÍMERA”
Cuántas vidas rotas,
dondiegos con sed de calaveras y miel del pensar,
qué desperdiciada glotonería de los deseos...
perdón, liliáceas y químicas malvas.
Cuántas muertes accidentales, fortuitos
bostezos en resacas de veletas, erectos
karmas y radiografías de santos en armilares
colinas de ovnis se han de oír aullar?,
cuántos reptados trazos de nubarrones
necesita el llanto de un titán absorto
en su trabajo absurdo por coleccionar
vidas en cajitas de cristal, hemoglobina
llovizna de colirios y enseres a la luz cristal del amor,
cuánto swing de osarios y dinosauricos dinteles a las puertas de Edén?,
qué cadena inenarrable de aconteceres
y cereal A D N tirado al totémico cubo del olvido
son necesarios para crear el silencio,
matriz de todos los sonidos, huesos
de violín
y frutales besos bilabiales sin labios,
perdidos abrazos y regresos
en espacios de navegación
de antenas de insectos, etc
(mente alimenta dragón)
volcánica experta creadora de la música
y fibra astral, serpentinas de caracol y sílex,
ey, lactantes olvidos que miran cuando callan?, etc
y dar a luz el asombro del soy tendido en el vacío, eh,
eh?...
jalapa del nunca en presente,
alfombra de curiosas nubes y atriles
Yo canto en marcha, yo profetizo risas de ríos
brincando el plinto de tu hacer por mi azul,
zascandila cartuchera de osarios,
y coros de niños jugando con dedos tiznados de siempres,
infantil carabina de veneno azul.
Yo canto a tu luz como un sombrero mareado y
puntual a la altura de la lluvia,
etc entre marzo y el deseo,
y abril al fondo de 1 plumier sin abrir
con mordiscos del ayer.
ROBADO AZAR
Quiero, quisiera, puedo, podría
robar azar
a salvo,
al corriente, robar azar a salvo
si el presente no quiere, si ahora también y
tampoco, atareada pachamama en la flexibilidad horaria del caos, etc.
¿dueño y señor de mi aquí en tu ahora, etc?,
porque son míos tus rodeos para llegar a mí mismo
yo corro con los gastos de esta partida
de amor y ajedrez entre Luzbel y el alba, tus manos y 7 deseos,
la yedra y la espada, poesía y andenes, ring de claveles,
entre el laurel y la adjetivación de los verbos, jaque al ruiseñor y
la muerte de la rosa en televisores en b/n, etc
silencios(aire), y horario(coloridos), útil surf de peinadores en stéreo,
ola y sabor yerba color quizás, tú etc
azul en frío mis manos volverán a ser durmientes y dulces espigas, amor
amor, locura idónea y frío morir en pie, mentira irregular y obtusangular, etc
pasos de baile en salas de estigmas, y valses de muérdagos en pasos de árboles,
etc
si las ideas fueran abono de adjetivos y amor:
sobrevivirías zen en maletas y andenes de la memoria.
Fúlgida y turgente torrentera descabellada, muéreme ahora.
Amor,
sin tu odio abstracto,
sin tu amargo palor a quemarropa,
original saliva de incendiado delfín,
la luz de la luna no trasladaría sortilegios y barquitas.
Muéreme tú, amor difuso y mezclado,
para que mi vida adquiera algún sentido de astrolabio sin remite.
De remitente absurdo en la neblina de los trenes de ojos verdesmeraldas.
En el banquillo de los acusados,
inocente de ser culpable y viceversa,
te espero sentado con una maleta repleta de arañazos,
con mis pies en ninguna latitud y las manos en Venus.
Espero al final de tu principio 1 poco de nadazul rebela luegos.
TIGRES DE TUNGSTENO
Evanescentes ronquidos de animales
latiendo lejos vienen
a mi, a ti amor, tú
aceleras gargantas de gárgaras de gárgolas
y escurridas mentes espirales ajetrean cereal,
etc.
Toda la humanidad espera tras las cortinas 1 sólo beso de amor.
1 solo beso de amor, eco...
Todos los niños del atlas esperan fuentes luminosas.
Todo lo que somos está en las dentaduras del equinoccio.
Acero rugido, y 1 ayer (tigres de tungsteno)
debajo de las puertas leyendo disparos,
llamarada eficaz del fuego en el azogue.
Nada en la luna nº 7, mientras tus pasos enrolan jeroglíficos al dentes.
Fantasmas, fugaos, dados de humo a desnudos destinos.
Adiós motiva saludos y desaprender aquíes de rodeos y barandales sin países.
Aquí es el abrazo del ahora es todavía.
Cataratas del siempre, zureos de fuentes y tanques con biblias y 287 floreros.
Oh, muerte, gracias por tu algodón improvisado,
jazz de los eunucos, eros de papelina y trébol.
Besamos tus limpias manos de alcanfor, y bautizamos cantiles de hiel.
Yo quisiera subirle la falda al amor, a todos los amores inodoros del gran can,
y saborear 1 muerte entre tus relojes sin arte. Pez ahogado en arqueros de sidra.
Y de 1 vez por ambas, disculpa mi inexistencia abrumadora, ko. técnico
y yace, ve, y dile x a y, coordenada improvisación donde realidad trisca y raíla.
Jaula de clamoreos, excitas partículas, algas, sogas, médulas de gases azules, y.
Prohibido amar con la memoria, en este reino la muerte triunfa como un tigre.
Y la muerte, amor mío, recuérdalo bien, es memoria de todo lo que torreado ves.
A SILVINA MAGARI, SALVIA VOLUBILIS
Sed azul de los espejos.
Silvina, nenufareas sin tón ni són. Movilitis in crescendo. Cumpleaños la luz, Silviluz.
Cumpleañera de brevas y adjetivos. Feliz desliz, ¿dígamelón, cumpleliz silvilavilis?.
Y bajo tus pestañas, color presente, rezan la tarde los gatos, quizá ovnis en delantal.
Ovulas y sonríes, terrorista del carmín, avispa en vespa. Artillerías de risas y llantinas.
Y llueves frases de fresas, y al bajar vuelas, marea crecida y lunar de banderas.
Esperanto de abejas y sol en sí bemol. Julieta en motocicleta, alegrías del clavel.
Mejillas de sol de talco y toilet. Labios de jardín, curvas de amor, calendaria y almirez.
Capicúa no, sibarita sí entretenida y tejedora de lunares y voceríos de infantil respirar.
Y sueñas, cintura de la luna, abstracta bella durmiente, cunas y ciudades entre los dedos.
Sol moreno por tu noche alegre. Ardilla de cosméticas mantequillas y soleada romería.
Feliz cumpleaños, sombrilla de Andrómeda. Mocosa y bigotuda, varona y melonera.
Librería de adivinanzas, y adivinanzada tobillera aceleradora de viernes y alamedas.
Hetaira y garnacha, tormenta arlesiana, campesina y urbana y mirabel de naranjas.
Taconeando vuelves, almibarada y arcén, persiana y lírica sombrerería, pizca y resuelta.
Acacia y cística, reloj del corazón, ave y trineríos. Calzador y aire, saltamonta y plín.
Y te posas, nariz de puntillas por los escaparates del mundo. Bis a bis, gustativa y apia.
Sobrecogida pulpa, a revirar y desligarte, ojal y regalera, carpanta y geránea y jaranera.
Ah, oh, sí, no, quizás, ya, nunca, luego, adiós, ¿qué tal?, tal vez, la, yo, mañana y ayer.
Suspirando atardeceres y avenas. Mística y atea y ruiseñora. Carena y atril y tobogán.
Azul del verde, y rosal del mañana. Viva y pastel. Pasmada y corusca, cristalina y bullir.
Café con vía láctea y besos. Terrón de ir y volver. Azúcar y oceánida. Lá rá rí rá rá...
Bucanera de mejillas coloradas, estiras eses al sur de la lengua, y rimas aes íes oes ues.
Que sí, que no, que por sin porqué, lanolina y belladona, y amor remita rosas sin remite.
Esbelta sidrería de pintalabios. Besas al mirar y bebes al besar. Costurera y casadera.
Verde incendio de arboleda enamorada, ágil sombra y vereda. Ensaladera de estrellas.
Colegio de amor. Canción de cuna. Sexo y flor. Lágrima vertical y mar encintador.
Y griega. Y mejicana. Y españolera. Y farruquilla. Y cantaora. Y acompañá y solitaria.
Y creces con la luz del mediodía, mariposa en bicicleta, cisne de los cines, nieve y sol.
Alas en olas, eres sierpe y manzana, gol y alegoría. Fluida y catequética. Ná y Alma.
Vainica de rolls y vainillas, soñador abril desordenadora de vestidores y caracolas.
Y peinas y bailas de puntillas tu feliz, feliz cumpleaños feliz, luz y silabaria lúa y flor.
Gaspizchterwough. (Carminario ilustrado alemán a todo color, feliz cumpleliz, Silvana)
Marujería portátil a 2 ruedas. Mujeril blandería, bolirrabilviza, coñix, volúbilis, veratis.
AMOR
A la Mamma y Santi Santana, toda la amistad del mundo.
Amor,
timbal en la mañana diáfana.
¿Los astros en la sien están?
Y
ahora siento como una paz de pronto
que ama la soledad del viento
y de las olas quietas para nada.
Hilo gracia fin deleite y cielo.
Había tal gentío en la plaza, amor
Amor, amor mío,que nuestro amor
no tenía la menor importancia,
amor, amor, amor
vuelvea mi vida, y vuelve a mi
al menos por el tendido eléctrico,
gracias.
ARPILLERA
(Bodegón-frívolo de la mujer-ardilla)
...y tu rechazo me da alas, me desata y alivia(ey,tornillito)
a ir de boca en boca, desemboscarme,(salir de ti-volver en mi),
no más cárcel de amor, dolor de cabeza y urdimbres azucenadas,
quédate con tu ROJO y tu AZUL y tus DORADOS trigaleños abriles,
nuestra era común, si no me equivoco,(y por no prehistorizar)
vienen a ser 2.OOO abriles, y cuan bien puedo prescindir de tus 25,
quédatelos,aquilata y atesora tu cuerpo en el espejo, y quédate
con tu prisma-óptico de 7 colores y 49 tonalidades musicales...
guárdalos en tu cajita-rosa:tic-tac, tac-tic, tic-tac, tac-tac,
y deslíe cuando dispongas ésa rica campiña de amapolas carmesíes,
pero ya no trisque yo a la vereda inventada de tus sueños, no,
ó,si quiero iré de paso a soñar a tus sueños como quien va a un museo,
a saltar atléticamente tus riachuelos iré de paso a tus folías,
y ya puedes jadear, insultarme, reírte de mi, y adrede apedrearme,
que yo iré, de vez en vez a saltar atléticamente tus aguafuertes,
y tu patíbulo-sentimental donde reclinar solía yo la cabeza,
pase el testigo a otro inocente, que quiero que te quieran,
y queriendo quiero querer quererte a 7.OOO millas,amor y distancia.
Quédate ya en paz contigo misma,(en posición de loto), y relajada.
Quédate en tu frágil universo de amarillos tenues y alegres ardillas.
El tiempo pone cada objeto en su lugar, y el espacio es un simple
juego de canicas donde los críos pierden toda noción del tiempo....
Etc.

Paco Sevilla (Úbeda, 1970) es autor de los poemarios La travesía del hombre barco (Amardord, 2OO5) y 12O páginas sin lluvia (Amargord, 2008).
Colaborador asiduo de revistas y actos poéticos, su obra ha sido reseñada en las antologías No sólo palabras para la paz (Amargord, 2004) e Hilanderas I y II (Amargord, 2006). Además, ha sido ex equo, premio Ojo Crítico de poesía 2008.
Entre sus expresiones artísticas también se encuentra la plástica, campo en el que realiza obras digitales originales y transformaciones digitales a partir de obras ajenas.
Paco Sevilla, poesía y realidad
Por Alexandra Domínguez
Se dice que la literatura siempre ha necesitado leyendas, biografías literarias, que despierten las emociones que solo la exaltación de una vida, llevada al límite de sus posibilidades, puede provocar. Por ejemplo Rimbaud, quién probablemente mayores pasiones concita por unir en vértigo extremo su tensión vital y poética . Él responde perfectamente a lo que Cintio Vitier refiere como categorías sobre un poeta, al decir “Hay algunos que porque escriben poemas son poetas, otros porque son poetas escriben poemas”. Rimbaud pertenece a esta última clase de poetas, cuya materia primera no es el lenguaje, sino su propia conciencia, su manera de estar en la vida, ese impulso desconocido que lo desarraiga de lo convencional, para empujarlo a experiencias marcadas por el infierno de los paraísos íntimos, por esa entrega sin reserva a una vida plena en todos los ordenes del desajuste, los desafíos del alma que un ciudadano común, aunque escriba poemas, no se atrevería nunca a aceptar.
Yo diría que Paco Sevilla está muy cerca de ese espíritu, casi una leyenda contra la buena fama de los legendarios, alguien que un día despierta y al ver la vida se ve a si mismo de otro modo, y entonces y no antes es cuando empieza a escribir, a escribir contra la leyenda tediosa de la literatura. Me atrevo a sostener esta opinión, porque Paco Sevilla es, esto sin duda alguna, un poeta singular, irrepetible más allá de si mismo ante la vida de la que está repleta su obra. Paco Sevilla conserva algo de la radiante dicha de la adolescencia; es decir, el valor y el atrevimiento de ser libre, lo que muchos no le disculparán, y menos aún cuando lo es, libérrimo, escribiendo. Esa es su sabiduría contracorriente del saber y también su inocencia, descrita en sus mismas palabras: “el intacto suspiro del ángel a través del cristal”. Paco no escribe poemas, los encuentra. Les da casa en el domicilio vital de su cabeza que es el universo girando a lo Girondo por las calles del mundo llamado Lavapiés, en los alrededores de otra vida elegida, que no impuesta, y de pronto se ha convertido en el centro de la revuelta de las estrellas preferidas ya por muchos, el mapa de las estrellas fugaces que llevan en la frente los poetas verdaderos. Sus poemas son “fogatas de queridas voces”, como dice uno de sus versos, fuego que no quema, sino que alumbra la fraternidad de los desobedientes. Prodigiosa y veloz imaginación la suya, igual que una gacela huyendo de las fieras académicas cazadoras de jóvenes salvajes.
Supongamos entonces que la fiera es ahora la realidad, no una realidad cualquiera, sino la cruel, implacable y feroz realidad de los policías de la cultura que ordenan el tráfico en los desiertos de la literatura. Supongamos, además, que la gacela es el poeta, pero tampoco un poeta cualquiera, sino uno que se dedica a abrir y cerrar las páginas del diccionario del azar, buscando la palabra exacta con que hilvanar correctamente el poema, o alguien que se entretiene con su rima externa o interna, como quién hace punto cruz. En este caso se trata de un poeta excepcional, en el sentido de excepción, uno que mofándose de lo formalmente correcto, decide huir de una realidad anestesiada abriendo una puerta para que entre descalza la turbación y la belleza. No la belleza que decora los escenarios del dolor y miseria y humana, sino la belleza que redime del dolor y resiste la miseria. La belleza de un nuevo desorden del pensamiento, un acto íntimo de la conciencia que a través de las palabras altera los discursos de orden, ensancha los límites de la razón y convoca a la fiesta de la iluminación a los viejos bailarines que danzan en la oscuridad de los libros cerrados.
Esa, creo yo, es la propuesta imaginaria Paco Sevilla, el poeta capaz de cualquier cosa, el que puede tanto ponerle tacones de aguja a las mariposas como sombreros con bombillas de neón a los ancianos patriarcas de la capilla Sixtina. Y todo quedará a salvo después del huracán de sus poemas, pues su intuición irá recomponiendo el puzzle de la tragicomedia del mundo hasta hacerse nueva realidad de lo visionario. Ahí la cercanía con su primo Rimbaud, ese tipo de poetas que pueden hablar de lo terrible y lo hermoso, sabiendo o sin saber que el temblor de la poesía es la identidad misma de su propia existencia.
Sus poemas son un absoluto verbal y metafórico, una constante necesidad de ruptura que abre nuevas perspectivas, a veces desde un impulso desgarrador, otras desde el más radical y desenfadado hedonismo. Visiones cristalinas de quien tiene alergia al cristal y visiones oscuras de quien ha regresado de lo oscuro con la resplandeciente cólera de una simple lámpara. Paco Sevilla, siempre por el laberinto que bordea el abismo sabe que no ha hay caída, ya hemos caído y este lugar en que estamos es el último fondo de la existencia humana.
No lo leerán con placer los burócratas de toda condición, escribe contra ellos. No le dejarán pasar los gendarmes, pero ya se ha colado, saltándose la fila de los disciplinados, en la película de la vida que no se proyecta en los cines. Paco Sevilla es un obsequio del cielo, como la aurora boreal y la lluvia de meteoros las noches de verano. Trabaja con enigmas, con palabras que nunca antes habían estado juntas, trabaja oníricamente en el interior de las cosas que todavía no existen. Poesía activa, que no se recrea ante lo que descubre, sino que se sorprende y nos sorprende de modo permanente, sin resignarse ante la derrota o el fracaso de lo injustamente perdido. Es legítimo su deseo, es necesariamente útil su grito subterráneo que llega a la luz poética transformado en música.
Ya termino. Paco “le roba rosas al abstracto, donde los niños no hacen volar a los pájaros, los vuelan”. Su irreverencia es un elogio de la libertad. Paco le pone sábanas blancas a la noche de los que parecen no tener ninguna intención por abandonar el camastro donde ya no existen sueños pendientes de ser soñados. El sueño hoy es la realidad de la escritura. Violeta Parra lo supo, y por todo testimonio le dio las gracias a la vida antes de echarse volar. Hay que darle a Paco Sevilla las gracias por su prodigiosa manera de pasarse la vida sin tocar el suelo, entre los ciudadanos del aire, en la atmósfera de los pocos, en la gramática de las estrellas y los pájaros. Suya es la palabra.
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Mayo 2009 ©