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EspacioEdicion italiana de Conversacion en Sicilia


Milagro editorial en España:
publicación de Conversación en Sicilia

Por Jordi Corominas i Julián

 

 

 

 

“Aquel invierno estaba poseído por abstractos furores. No diré cuales, no es eso lo que quiero contar, pero sí que eran abstractos, ni heroicos ni vivos; furores, en cierto modo, por el género humano perdido”.

Así empieza la obra maestra de Elio Vittorini. Hemos de agradecer que en el mundo editorial español exista una editorial como Gadir, que poco a poco va publicando verdaderos clásicos de la literatura occidental, sobretodo italiana, inéditos en nuestro país, si bien la obra que comentaremos tuvo una brillante edición catalana en el ya lejano 1967.

Conversación en Sicilia, tercera novela del autor después de Sardegna come un’ infanzia e Il garofano rosso, nace de una ira fruto de ilegalidades fascistas. La noticia del estallido de la Guerra Civil Española afectó profundamente a Vittorini, quien por aquel entonces intentaba sobrevivir literariamente en el hermético panorama cultural de la Italia mussoliniana. Muchos, entonces sólo se podía pertenecer a ese bando, le consideraban un fascista de izquierdas. ¿Lo era? No. Vittorini demostró con el paso de los años que sus tendencias eran regeneradoras, que veía el mundo con el ojo del que desea el cambio por encima de todas las cosas.

En la Conversación, redactada en clave simbólica por exigencias de estilo y censura, Vittorini cuenta la historia de un viaje iniciático de retorno a los orígenes. El iter de Silvestro, linotipista siciliano que vive en Milán, es el de un hombre desconcertado ante la realidad de su tiempo y busca respuestas que encontrará charlando con la pluralidad variopinta de personas que encuentra por el camino.
Quien más atina es el Gran Lombardo, quien habla de la necesidad de nuevos deberes. Vittorini irá desgranando su ideología en clave epifánica. Una vez esté en su pueblo natal encontrará en la pureza los ingredientes necesarios para adquirir una plena conciencia del desastre. Los hombres lloran por el dolor del mundo ofendido. Algunos beben y olvidan. Otros protestan. Silvestro se mantendrá expectante y quizá aplique el conformismo al uso porque es un mensajero del narrador, quien advierte al lector, convirtiendo su mensaje en universal, al decir que la historia ocurre en Sicilia, pero que tranquilamente podría darse en Venezuela. Por lo demás todos los manuscritos aparecen dentro de una botella, que en este caso concreto espera que su receptor actúe y luche por revivir la antigua pureza en pos de una nueva humanidad que no sufra.

Su mensaje, pasados más de sesenta años, mantiene una fuerte actualidad. Los hombres de todas las épocas se quejan y aspiran a mejorar. Vittorini tenía motivos. Las dictaduras zarandeaban gran parte del viejo mundo y la tragedia se avecinaba sin prisa pero sin pausa. Hoy en día tenemos democracias, pero la teórica libertad sufre por el duro manto de la uniformización ideológica.

Seguimos llorando por el dolor del mundo ofendido. La pluralidad que pregonan los personajes de la Conversación tendría que servir para reflexionar y dibujar la realidad con el lirismo de la prosa de Vittorini, autor de la regeneración dispuesto a incitar para romper el marasmo de la mediocridad y caminar hacia nuevos confines vitales y literarios.

Elio Vittorini, Conversación en Sicilia, Gadir, Madrid, 2004

 

 

 

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