“I travel north again,
I travel south again,
I’m getting confused.
I’m killing a horse,
I can’t help the way I feel”
The Smiths, Is It Really So Strange?

Matt y Eleonor descansan en la cocina, el café en la mano y en la cabeza un mapa mundi. En su pequeño apartamento de Brooklyn nunca falta una taza bien cargada y unas galletitas caseras para todo aquél que esté dispuesto a hacer las maletas y viajar con ellos.
Porque eso son sus canciones, excursiones surrealistas, frenéticas y carentes de ninguna lógica física. Eleonor se calza las botas, dejando a Matt el tiempo justo para coger sus instrumentos y seguirla en el espacio y en el tiempo a través de las pequeñas operas rock que son cada uno de sus temas. En viajes como los que acercaban a John Cusack a la mente de John Malkovich, como los episodios plagados de juegos, absurdos, elementos freudianos, sueños y pesadillas, a los que se enfrentaba Alicia de camino al País de las Maravillas. La escasa verosimilitud de estos viajes es compensada por una exagerada presencia de datos, nombres propios y referencias enciclopédicas como Baku, Borneo, Madagascar, Sir Edward Pepsi, Citroën, o el Tony of the Franklyn Park Jockey Club.
Una instantánea en la cocina de su casa, una absurda biografía en la página de su discográfica y una nueva entrega cada seis meses, para lo que son, hasta ahora, cinco magníficos discos:
Gallowsbird’s Bark [Rough Trade Records; Octubre, 2003]
El único de los discos escrito entre los dos hermanos (el resto correrán a cargo de Matthew F.), un peculiar álbum de debut, original y saltarín, que da un repaso a las raíces del rock, deconstruido y restaurado, exprimido y concentrado en bizarras composiciones donde se pueden encontrar los juegos corales de Lennon y McCartney, los teclados de Bowie, el blues eléctrico de Muddy Waters o John Lee Hooker y las canciones río de Bob Dylan convertidas en un torrente de imaginativas narraciones.
Blueberry Boat [Rough Trade Records; Septiembre, 2004]
Cuando, al inicio de Quay Cur, Eleonor murmulla “Y ahora sé que nunca, nunca, nunca, me volveré a sentir segura”, nos advierte de las frenéticas peripecias que vamos a compartir con ellos. Las fabulosas odiseas suburbanas de Gallowsbird’s Bark se multiplican en esta segunda entrega, crecen sin mesura ninguna para convertirse en alocadas minióperas-rock, a la manera del A Quick One While He’s Away de The Who, en las que enlazan más de media docena de melodías y cambios de ritmo. Crecen en formato (Quay Cur sobrepasa los diez minutos) y en complejidad estructural y narrativa, lo que en su primera entrega eran insólitos relatos urbanos ahora son elaboradas aventuras de ficción con piratas y abducciones como Blueberry Boat, o viajes fantásticos a través del espejo como I Lost My Dog hechos creíbles por la habilidad dramática de Eleonor cuya voz suena por momentos infantil y timorata, por momentos firme y desafiante.

EP [Rough Trade Records; Enero, 2003]
¿Cumplimentando compromisos contractuales? Puede ser, lo cierto es que su discográfica, Rough Trade no vio con buenos ojos el formato de los temas de Blueberry Boat. No sé si este será el motivo por el cual cuatro meses más tarde se publicó este disco de pequeñas golosinas concebidas antes de grabar Blueberry Boat, descartes, caras B, o simplemente temas que no tenían cabida en sus discos conceptuales. Temas pop con metraje pop, con melodías y estribillos que cantan y hacen cantar como Sing For Me o Tropical Ice-Land.
Rehearsing My Choir [Rough Trade Records; Octubre, 2005]
Si EP fue un disco de concesiones, Rehearsing My Choir se podría decir que es un disco de convicciones. Los Furnaces se aventuran ahora a contar entre sintetizadores y teatrales pianos la vida de Olga Sarantos, su abuela materna, y a la sazón directora del coro de la Assumption Greek Orthodox Church de Chicago al que los Friedberger asistían de pequeños. El disco transcurre en continuas idas y venidas, entre los años cuarenta y cincuenta, en los que Eleonor vive de manera impetuosa una juventud llena de sueños y proyectos, y la actualidad, en la que la voz cargada de dramatismo de la octogenaria abuela repasa cómo se fueron truncando cada uno de esos proyectos.
Bitter Tea [Fat Possum Records; Abril, 2006]
Su recién estrenado quinto disco. Tras el disco de la abuela, llega el disco de la nieta. Un disco pop, en el que Eleonor se deja envolver por la melodía. Hipnotizada, infla su corazón como un globo de helio y lo deja volar buscando el amor en una especie de ensoñación adolescente mientras que los molestos zumbidos del sintetizador intentan, infructuosamente, hacerla despertar y apegarla a la realidad.
Un disco notable de un grupo que nos ha acostumbrado al sobresaliente. En una entrevista concedida a Pitchfork antes de la publicación de este último disco Matt comentaba: "Esperamos poder sacar tantos discos como sea posible. Ese es nuestro objetivo. Si a la gente no le gusta este disco a lo mejor les gusta el siguiente. ¡Que no se den por vencidos!".
En ese sentido podéis estar tranquilos, yo ya lo estoy esperando.
Por Andrés Borrego

Enlace a la biografía:
http://blueberryboat.no3rdw.com/bio.html
Enlace a descargas de su web:
http://www.thefieryfurnaces.net/index.php?downloads