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Nacho Fernandez

La Edición en la Red II:
Impacto de la tecnología informática en el circuito
de la edición literaria

Por Nacho Fernández, director/editor www.literaturas.com
Literaturas Com Libros

nachofernandez@literaturas.com

 

En nuestro país -España- podríamos decir que nuestro bajo desarrollo tecnológico (un 37% de la población conectada a Internet) es causa del nulo impacto que tenemos en estos momentos dentro del entorno literario. Teniendo en cuenta que los gustos preferenciales de los consumidores son 1º sexo, 2º música y 3º juegos, podemos adivinar que nuestro sector -cultura, literatura - es de muy bajo interés y consumo por parte de los internautas porcentualmente, así el impacto de las nuevas tecnologías en este ámbito -como desarrollo- es muy escaso.

Tenemos que tener en cuenta además:

A.- Un nulo apoyo publicitario (las compañías de publicidad ignoran estas web y los anunciantes desconfían del medio),
B.- Escaso apoyo -a las web- en soporte papel (hacer referencia a un lugar determinado) ya que cada grupo mediático promociona sus sitios,
C.- Nulas ganas de la industrial editorial en introducirse en terrenos de débil rentabilidad económica (a corto plazo) pero muy potenciales en presencia institucional (medio y largo).

El negocio editorial convencional no va a promover ningún intento serio en la red inmediatamente, salvo excepciones de instituciones públicas. Intereses de distribuidores, libreros, agentes y hasta el temor de los mismos autores declarándose tecnofóbicos, es la causa de este retraso de tempos muy bien construidos por los grupos económicos punteros del país.

Solo podrá romperse ese dique, si autores conocidos dan su obra en venta a editoriales en red para quebrar la preponderancia de las editoras tradicionales. Esto no ocurrirá hasta que haya una nueva generación de editores digitales, una educación tecnológica de escritores, lectores críticos y observadores y, cómo no, una confianza en la forma de pago y descarga de libros electrónicos, rápida, cómoda y segura. Además, deberíamos exigir un mejor soporte visual, atractivo y ligero a la industria electrónica. Estos factores están retrasando que el proyecto se popularice y podamos empezar a convivir en igualdad de oportunidades.

Es posible combinar información de grupos editoriales relevantes y escritores de gran venta junto a escritores totalmente desconocidos e información de pequeñas editoriales. La mezcla no nos provoca ningún tipo de enfrentamiento en la redacción, ni en la evaluación de los contenidos. Sacamos adelante lo que nos parece interesante y hacemos una revista informativamente plural donde recogemos lo que pasa, sea crítico con los grandes o moleste a los que desean que se establezca una confrontación con la literatura de consumo. Podemos decir que en la Red existe el Interzaping. Hemos dado opción. 

El idioma ha ido ganando lectores, las ideas, los materiales novelados, los nuevos autores y la industria editorial, junto a todos aquellos soportes nuevos que la mantienen, son un excelente reflejo del buen momento que vivimos. No, no soy conformista, creo que aún van a nacer nuevas iniciativas editoriales muy atractivas; nuevas revistas y nuevas hazañas literarias están por llegar.

En los últimos tiempos, con la concentración de medios, parecía que el corralito editorial iba a quedarse en un páramo. Es cierto que tres grandes grupos editoriales y mediáticos están copando gran parte del mercado editorial, y que la compra de empresas editoras y de información crea un complejo entramado de intereses, de acuerdos y de intercambios antes no imaginables.

El deseo de posicionarse ante el futuro digital está trayendo igualmente de cabeza a muchas de las compañías, que invierten tiempo y dinero en su presencia a todos los niveles. Pero también es cierto que, en muchas ocasiones, pequeñas editoriales con imaginación y trabajo rasgan el suelo editorial a potentes grupos de comunicación.

El fenómeno no es nuevo. Existe una abultada legión de militantes de las letras que busca cada vez más la diversidad informativa y la otra literatura, no la de masas; así, nos encontramos con Indieditoriales que quitan el sol a las grandes industrias del libro en cadena. La particularidad, la individualidad, la privacidad de elección está provocando un nuevo lector, podríamos decir que transgénico, en el momento en que es muy disperso en sus gustos de lectura, ambiguo en sus canales de información y receptivo aunque el producto no le llegue por los conductos convencionales. Estamos hablando del lector informado en las nuevas tecnologías.

Nuestro país vuelve a estar en la cola en inversiones tecnológicas, en aplicaciones educativas, en penetración en el hogar del uso doméstico del ordenador, dejando al mercado que fluctúe sin la mayor consideración. No aplicando acuerdos con los distribuidores de líneas de alta velocidad, poniendo en manos de gestores hambrientos una tecnología y una oportunidad de conocimiento y desarrollo de la propia sociedad.

Bajo el techo del libre mercado, se esconden intereses especulativos de un alto calado, que terminarán en una conquista del ámbito Red por parte de las multinacionales; en pocos años quizás acabaremos lamentando el no haber hecho un esfuerzo mayor hoy para estar en mejores condiciones mañana.

En este punto es preciso un compromiso del Estado con sus ciudadanos, con la sociedad civil más inquieta y prometedora; las inversiones sólo en imagen, los planes pactados y la falsa apariencia de que “algo estamos haciendo” nos llega como una oleada de información imprecisa, insuficiente y sesgada.
Tenemos el derecho a reclamar nuevos y mejores servicios, más capacidad de actuación, más libertad y más tecnología a favor de un concepto democrático de su uso.

La Edición en Red - Fin parte II

Hakuyá rihsinakusunchis*
Vámonos conociéndonos en Quechua.

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