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El cine como arte colectivo


Con faldas y a lo loco

Actores fetiche III
Otros países

Por Miguel González

 

 

Hollywood había sentado unas bases, pero también unos estereotipos, y el cine externo a Estados Unidos, ha tendido siempre a salir de ellos. Aunque no ocurre en todos los casos, es habitual una búsqueda diferente del arte cinematográfico, no tan ligado al espectáculo, y sí a la búsqueda de una personalidad propia. En cada país, en cada director, cambia el estilo. Unos buscan expresar una idea, otros buscan realismo, ya sea para acercar al público, o bien para hacer una crítica social. Otros, sencillamente, muestran su forma de ver las cosas.

Nuevamente, el uso de los actores cobra protagonismo. El neorrealismo italiano, por ejemplo, utilizaba comúnmente a actores no profesionales, como ya habían hecho los rusos en los años veinte, como herramienta para dar más realismo a sus películas. Otros directores, sencillamente, utilizaban a los mismos actores en numerosas ocasiones por entendimiento o simple gusto, como herramienta para mostrar lo que llevaban dentro.

En Suecia, Ingmar Bergman no tenía a su actor fetiche particular, sino un grupo de varios actores y actrices con quienes solía trabajar. Entre los nombres mas destacados tenemos a Max Von Sydow, Bibi Andersson, Gunnar Björnstrand o Liv Ullmann. Bergman utilizaba a uno o varios de sus predilectos, alternando el protagonismo en cada film. En la misma medida, otros directores mas modernos adoptaban la forma de actuar de Bergman utilizando a varios actores comunes en varias películas, aunque muchas veces en papeles secundarios, y combinándolos, generalmente por amistad con dichos actores. Tenemos como ejemplo a los hermanos Coen, con actores como John Goodman, Steve Buscemi, John Turturro o Frances Mc Dormand. Otro ejemplo es Kevin Smith quien además de utilizarse a si mismo junto a Jason Mewes, reitera el uso de actores como Matt Damon, Ben Afleck o Jason Lee.

Max von Sydow

Aunque Akira Kurosawa también siguió en cierto modo este procedimiento, él sí tenía dos actores predilectos: Takashi Shimura, y sobretodo, Toshiro Mifune. “El emperador del cine” utilizó con asiduidad a los dos, pero Mifune era el más asiduo protagonista de los filmes de Kurosawa. Su versatilidad le daba la opción de realizar, tanto papeles de samurai, fuerte o loco, pero siempre valiente, de delincuente en Rashomon, o papeles mas dramáticos como en Barbarroja. Shimura solía representar más el drama y el patetismo, y de ahí que su papel mas importante con Kurosawa sea Vivir (Ikiru).

En Italia, mientras sus compatriotas utilizaban a actores no profesionales, Federico Fellini se fraguó una extensa colaboración con el que acabó siendo uno de los actores más importantes de la historia de Italia: Marcelo Mastroianni. Éste fue el mejor plasmando la curiosa visión del director italiano, haciéndose indispensable para películas como La Dolce Vita. También le utilizó de alter-ego en 8 ½. Mientras tanto, otro de los grandes actores italianos, Vittorio Gassman, colaboraba dando su toque en las comedias de Dino Risi.

La Dolce Vita

Además de Mastroianni. Fellini utilizó con frecuencia a su mujer, Giuletta Massina, y aquí aparece una nueva cuestión. Chaplin protagonizaba sus películas, pero en ellas siempre había un papel femenino de cierta importancia. Paulette Goddard fue la dueña de estos mientras estuvieron casados. Del mismo modo, Woody Allen, que también protagonizaba sus films, utilizó a la que fue su esposa, Diane Keaton, y más adelante, a su siguiente esposa Mia Farrow, para muchisimas de sus películas. Otro ejemplo fue Roberto Rosellini, que tras casarse con Ingrid Bergman, la sacó del mundo del espectáculo hollywoodiense, haciéndola protagonizar algunas de sus propias películas.

El dormilon

En Hollywood, desde la etapa post-sistema de estudios las colaboraciones se han seguido dando hasta la actualidad. Billy Wilder utilizó a Jack Lemmon desde Con faldas y a lo loco (1959), hasta Aquí, un amigo (1981), su última película. Asimismo, es bien conocida la extensa colaboración de Robert De Niro con Martin Scorsese, hasta tal punto, que fue el propio actor el que impulsó a Scorsese a realizar su obra mejor considerada por la crítica: Toro Salvaje. Ambos tienen en sus colaboraciones algunos de sus mejores trabajos. En la actualidad tenemos como ejemplo más claro a Tim Burton y a Johnny Depp. La excentricidad del actor le hace el perfecto fetiche del no menos excéntrico Burton, hasta el punto de que en su última película de animación (La Novia cadáver), Burton se basa en la imagen de Depp para el protagonista.

En ultima instancia, tenemos las historias que por sus características comunes, por ser trilogías, o grupos de películas, o por coincidencia de personajes, requieren de por sí un mismo protagonista. Un caso claro de este ejemplo lo tenemos con François Truffaut y Jean-Pierre Léaud. El actor, que empezó con 14 en Los cuatrocientos golpes (1959), y acabó realizando en numerosas ocasiones el mismo personaje, hasta El amor en fuga en 1978, haciendo las veces de alter-ego de Truffaut. Sergio Leone y Clint Eastwood alcanzaron ambos el éxito con la trilogía formada por Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo, y después siguió cada uno por su lado. Y aunque entre Zhang Yimou y Gong Li fue mucho más extensa, y ella fue realmente la actriz fetiche de las primeras grandes obras del director, tras conseguir ambos un reconocimiento internacional, cesó la colaboración.

Gong Li en Ju dou

Y así podría seguir enumerando: Roger Corman-Vincent Pryce, Bob Rafelson-Jack Nicholson, Werner Herzog-Claus Kinski, Adolfo Aristarain-Federico Luppi, Juan José Campanella-Ricardo Darín, John Frankheimer-Burt Lancaster o Sydney Pollack con Robert Redford. El cine es un arte de conjunto, y como tal, es indispensable una buena relación, una conexión, un entendimiento. Es un juego de equipo, y por ello, necesita el cuidado y el trabajo de todo el conjunto para funcionar.

Actores Fetiche I (Mayo)

Actores Fetiche II (Junio)

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