

La no ficción en 2006
Por Jordi Corominas i Julián
Afortunadamente el mercado edito-
rial español ofrece, muy de vez en cuando, agradables sorpresas. En 1997 un grupo de reporteros de multipremiado programa de TV3 Trenta minuts recibieron un miste-
rioso encargo. Consistía en ir al Pirineo leridano e investigar el pueblo de Tor, pequeña localidad con una larga historia de encuentros y desencuentros. La villa está situada cerca de la frontera andorrana y, por lo tanto, siempre ha sido un lugar privilegiado para los contrabandistas, además de ser durante la Segunda Guerra Mundial testigo de la fuga hebraica para evitar caer en las ásperas redes alemanas. Sin embargo, el interés de su historia se centra en una lucha encarnizada por la propiedad de la montaña que envuelve el pueblo, 2.300 hectáreas de poder que siguen siendo motivo de conflicto entre sus habitantes, quienes decidieron el 14 de julio de 1896 compartir el dominio del terreno, empezando así una disputa verdaderamente arcaica, entre otras cosas por el carácter de los implicados, que produjo tres muertes entre 1980 y 1995, la última decisiva, pues en enero de ese mismo año un tribunal decidió que Josep Montané Sansa fuese el único propietario de la causa de discordia, sentencia que siete meses más tarde acabó con su vida e inició el apasionante recorrido que Carles Porta muestra en su novela de no ficción Tor, la montaña maldita.
Desde su aparición en el mercado, con la edición catalana de noviembre de 2005, el libro ha sido un éxito de ventas que ha sorprendido a propios y a extraños, fenómeno que se repite en castellano, donde el libro, después de un breve periplo, está a punto de agotar su primera edición.
Algunos han comparado la obra de Porta, excepcional periodista, con, era inevitable, A sangre fría de Truman Capote. El parangón es lógico en este 2006 de películas y homenajes al escritor norteamericano. Las diferencias entre ambos casos son obvias. Capote era un escritor tout-court y Carles Porta un periodista que quiso contar su historia, la cual le ha llevado a investigar durante 8 años las efemérides y particularidades de Tor, permitiendo que fuera de alcance público, mientras que el proyecto del autor de Crucero de verano emprendió su vía crucis de éxito con una ambición egotista que dio sensacionales resultados y un posterior hundimiento personal en el ya clásico marasmo de alcohol y drogas.

El mérito de Porta consiste en diseccionar su investigación con gran honestidad y lograr que el lector se vaya adentrando en ella sin dificultad mediante una estructura ciertamente idónea, la brevedad capitular siempre suele ser una garantía de lectura rápida, que sabe presentar la trama, los personajes y el contexto de la zona. La historia de la novela tiene interés porque además de contar las problemáticas de investigación muestra la implicación del narrador para con el contenido. Porta investiga, ¿No han gustado siempre las historias de detectives?, pregunta, se metamorfosea para lograr sus objetivos y poco a poco se adentra en el universo de las personas de la región. Muchas de ellas son gente normal, que no quiere problemas, pero otras viven la existencia desde una perspectiva anómala, como sucede con Gil José -pastor, teórico testigo del crimen y vidente-, Jordi Riba Campana, rival de Sansa, los contrabandistas de la Seu d’Urgell y otros bichos raros producto de la tensión perpetua, probablemente creada porque tres muertos, tres son multitud, y porque es imposible vivir en paz entre personas medio salvajes que se toman la ley por su cuenta, sin pensar en los demás.
Quien espere encontrar en el libro la resolución de un misterio, el asesinato de Sansa, se llevará un desengaño. Si bien la idea inicial de la investigación fue esclarecer el crimen, con el paso de los meses Porta comprobó que era mucho más interesante reflejar el ambiente y mostrar la pluralidad de situaciones que llevan al uno expresado en el pueblo y sus circunstancias. Con este trabajo el periodista catalán reivindica una ética de la investigación que tendría que ser el pan nuestro de cada día. Parece como si en estos últimos años, marcados por la espectacularización de la realidad, los buenos productos del género que tratamos, y digo buenos porque se me ha escapado sin que lo piense, sean los del corazón, donde mil y un reportajes invaden las pantallas televisivas. Julián Muñoz Über alles que diría aquel. Risa de Fellini desde la tumba diría el otro. Quizá ha llegado el momento de reflexionar y buscar vías que se limiten, que ya es algo, a analizar los verdaderos conflictos de la realidad, aquellos que verdadera-
mente puedan interesar al ciudadano medio. Esperemos que así sea.
Tor, la montaña maldita, Carles Porta, Barcelona, Anagrama, 2006.
<< Artículo anterior------------------- Artículo siguiente >>