Rock Inglés: ¿Nueva época dorada o
un simple espejismo revisionista?
Por Paco Turégano
Barcelona, sala Razzmatazz, pasan las 2 de la madrugada y una kilométrica cola da la vuelta a la manzana. Centenares de jóvenes se agolpan en la puerta del que probablemente sea el local más conocido del pequeño mundo musical indie español. Dentro la cosa no está mucho mejor, en la sala principal gente apretujada y con una perturbadora uniformidad estética, casi se podría decir que hay un código de vestimenta para pasar.
Al entrar, una vez calmada la típica sensación eufórica que te sobreviene al saber que aquí puede comenzar una noche memorable, te pones en situación y comienzas a escuchar lo que te ofrece el Dj, esperando que la cosa esté animada, al tiempo que piensas en pedirte algún trago sin dejar de quitarle el ojo a una morena que baila como una descosida ESE tema de New Order que tanto representa para ti… De repente, la canción empieza a mezclarse de manera muy patosa con otra que no conoces, pero que te resulta levemente familiar, esta observación se repetirá constantemente a lo largo del resto de la noche. El grupo desconocido es White Rose Movement, uno de los nuevos grupos surgidos en el Reino Unido en estos últimos dos años.
Y éste, a grandes rasgos, podría ser el relato de cualquier noche de fiesta en cualquier local donde se programe música “indi”.
Pero, ¿Realmente atravesamos una época de bonanza en el rock británico? ¿Es que antes no existían tantos grupos como ahora?
En realidad, para apreciar realmente todo lo que ha sucedido en estos últimos dos años, podríamos remontarnos hasta agosto del 1994, fecha de la salida del primer disco de Oasis.
Hasta la llegada de los 90´s, siempre había habido en el recambio generacional una aportación en el sonido de la bandas lo suficientemente grande como para acuñar estilos diferentes a los de sus antecesores.
Si bien Blur y Suede (otros dos grandes referentes de la época) ya habían publicado discos, sus referencias, aunque claras, se podían camuflar, digamos, en pos de cierta personalidad del grupo. El Definitely Maybe de Oasis, precedido del single Supersonic, vino a significar un cambio para la industria del pop inglés, no sólo a nivel de ventas, sino en cuanto a sonido.

El grupo de los hermanos Gallagher no sólo no intentó innovar lo más mínimo, sino que se recreaba en todo el sonido creado durante los últimos 30 años tanto en Estados Unidos como en Inglaterra. De los Beatles a los Smiths. Oasis bucearon en su memoria musical y sacaron dos discos estimables, con algunas canciones realmente memorables.
A continuación, los tabloides ingleses, principalmente el extinto Melody Maker y el New Musical Express, se dedicaron tanto a documentar las peleas de Liam contra Noel (o contra Damon Albarn de Blur), como a acuñar un nuevo término para la nueva generación de grupos ingleses: New Wave of New Wave, expresión bastante explícita y que da a entender hasta que punto los grupos que ahí se encuadraban eran un refrito de generaciones anteriores. En este “saco” podríamos incluir a Echobelly, Sleeper, Elastica o Bluetones, grupos que, si bien con el paso del tiempo han caído en el ostracismo, a mediados de los noventa disfrutaron de un considerable éxito en las listas inglesas.
Con la cierta objetividad que da el paso del tiempo, para el recuerdo quedaron algunos grupos de la época que dejaron huella, además de los antes citados Blur y Suede, personalmente escogería a Pulp, aunque no pertenezcan a la misma generación que el resto de grupos, su merecido éxito también se produjo en los 90.
A mediados de esta década se vivía un efervescencia en el pop inglés parecida a la de nuestros días. Cada semana un nuevo grupo ostentaba el título de nueva promesa y acaparaba portada además del siempre aprovechable apartado de “single of the week”. En sólo un año, y con un poco de suerte, es decir, una buena agencia de magnament, podías colarte en el cartel del festival Glanstombury (incluso en el escenario grande). Había buenas ventas y las discográficas se desvivían por encontrar un nuevo grupo que fuese el próximo hit ¿les suena?
Pero, a partir del 97 la cosa empezó a decaer, cada vez eran menos los grupos noveles que conseguían triunfar, a destacar Ocean Colour Scene y Manic Street Preachers que por aquel entonces no eran precisamente noveles.
Esto no significa que no hubiese grupos nuevos realmente interesantes, ahí estaban por ejemplo Belle and Sebastian o Mogwai, por citar dos ejemplos al azar, simplemente, la música de éstos volvió a las llamadas listas independientes.
Es curioso porque tampoco hay una explicación clara del estancamiento de la maquinaria pop/rock inglesa, ¿el fenómeno Spice girls quizás?

Sea como fuere, para un resurgimiento del llamado Rock inglés hemos de esperarnos hasta el 2001, fecha de salida del primer disco de unos ¡¡¡neoyorkinos!!! llamados
The Strokes. La cosa se puso en funcionamiento y las ventas (al menos en el Reino Unido) se correspondíeron con la calidad del disco. De repente el Rock era de nuevo cool, y las revistas se hacían eco de ello. De América llegaron también los White Stripes y ya en el 2002 por fin la respuesta inglesa, The Libertines (las correrías de Barat y Doherty merecerían un artículo aparte). Incluso se subieron al carro grupos de otros países que, difícilmente lo hubiesen tenido para llegar a un público internacional de no ser por esta moda, como era el caso de The Datsuns (neo zelandeses), The Vines (australianos) o The Hives (suecos).

Cuando se veía que las cosas empezaban a funcionar, el sonido de moda cambió, la aparición de los escoceses Franz Ferdinand posibilitó que se pasase de los sonidos garajeros y se volviese a hablar del punk-funk, el after punk y otros sonidos de principios de los 80`s. Los grupos a tener como referencia eran Gang of Tour o Joy Division. Apareciendo una serie de grupos neoyorkinos que considerar junto a The Strokes, lo que hizo que se hablase de una nueva escena en la gran manzana.
Radio 4, The Rapture, Interpol, Yeah yeah yeahs o Liars se metieron en el mismo saco, si bien muchos de estos grupos no tenían nada que ver entre sí.

Bien entrado el año 2004, y con este caldo de cultivo, Inglaterra comienza a moverse. Una serie de grupos comienzan a despuntar, The Killers, aún siendo de Las Vegas, triunfan más en Inglaterra, como la mayoría de grupos americanos aquí citados, además de la aparición de una nueva serie de bandas que, si bien no inventan nada nuevo, consiguen poner un poco de colorido al grisáceo panorama inglés.
La aparición en este año de grupos que, con apenas un par de singles o ep´s tienen un relativo éxito, hacen que la mayoría de las discográficas indies y mayors se lancen a la caza de su nuevo hit (se tiene bien presente el caso de Franz Ferdinad). Como resultado, la aparición de los discos, ya entrados en el 2005, de The FutureHeads, Mäximo Park, Kasabian , Hard Fi , Editors, Bloc Party y Kaiser Chiefs.
Podríamos añadir a la lista grupos que aquí no han tenido tanta popularidad como en Inglaterra, como por ejemplo: Nick Black Alps, The Rakes, Art Brut, o Subways por citar sólo algunos ejemplos de todo lo que dio el año pasado. Toda esta cantidad de grupos noveles en un sólo año se podría justificar, por un lado, por el interés de los medios de comunicación de mantener un estatus de expectación por conocer la nueva sensación del mes o de la semana, a la vez de engrosar la cantidad de “personalidades” de las que poder hablar (todos sabemos como son de sensacionalistas los medios ingleses). Por otro lado, está la industria discográfica, viendo como las ventas cuadraban con el presupuesto, debido principalmente a que la mayoría de grupos, aún siendo jóvenes, están ya curtidos a base de singles y ep´s esparcidos por pequeñas discográficas o autoeditados, lo que hace que incluso muchas veces, tengan ya las canciones grabadas y listas para ser editadas.

El comienzo del 2006 parece el apogeo de esta nueva tendencia. La ascensión de los Artic Monkeys al estrellato, es una combinación de la expectación por parte de la gente ante la publicación de un disco precedido de una buena publicidad a base del boca a boca, y el buen aprovechamiento por parte de su compañía, Domino, del clima musical que se vive en las islas británicas.
Existen muchos paralelismos entre la carrera de Oasis a mediados de los 90´s y la de los Artics Monkeys. Son grupos de ciudades industriales del norte de Inglaterra, que empezaron a tocar por los circuitos de sus ciudades, ganándose una reputación hasta que alguna compañía se fijó en ellos, propiciando que sus álbumes de debut fuesen un auténtico éxito. ¿Las diferencias? el fenómeno internet (antes se tiraba de cintas de casete) y la juventud de los Artics, fenómeno muy común en esta “nueva ola” ya que los componentes de la mayoría de estos grupos apenas superan los 23 años.
¿Y la música? Desde luego, la mayoría de grupos citados en este artículo no son un dechado de originalidad, si bien el sonido de cada banda es más o menos diferente al de las otras, a la mayoría de ellas se les nota demasiado las influencias. A su favor, hay que decir que han revitalizado la vieja maquinaria inglesa de hacer éxitos, dando alguna de las mejores canciones de los últimos… ¿5 años?
Como siempre, el tiempo dirá que bandas perdurarán en las enciclopedias musicales y cuales no. Pero lo que está fuera de toda duda, es que, la llegada de nuevos grupos propicia la reactivación del circuito de salas donde se pueden hacer actuaciones en vivo. Hasta en la ciudad más fea de Gales puedes ver todas las semanas algún concierto, y eso, no es malo, más bien al contrario.
Los viejos prejuicios sobre la validez de las composiciones que no aportan nada, estilísticamente hablando, no tienen en cuenta el hecho de que la gente necesita, no sólo grandes discos de música completamente nueva, sino algo vivo a lo que aferrarse.
Aquí es cuando entra en juego todo lo que está alrededor del pop y no entra dentro de lo estrictamente musical. Cuando tienes 15, 16 ó 17 años, aparte de la música, cuenta, y mucho, la imagen y actitud del grupo. Quieres verlos en directo, saber como son para poder admirarlos. ¿Es mejor un disco de The Strokes que uno de The Clash?, ni por asomo, pero a la banda de Julian Casablancas podrás verlos actuar cerca de tu ciudad seguramente, mientras que a The Clash tendrás que conformarte con oírlos en un disco.
Por otro lado, un argumento menos válido pero igual de presente es que, al menos en lo que se refiere al rock, siempre estará mejor visto ver a grupos jóvenes y triunfador que a un grupo de cuarentones tratando de pagar unas cuantas facturas. La cultura de lo eternamente joven nos tiraniza en muchos aspectos, pero ¿acaso no ha sido siempre así el Pop?
De momento, el debut de The Kooks, Mystery Jets o los singles de grupos como Guillemots o Long Blondes aseguran que tengamos pop inglés para unos años más.
