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"Yo estuve allí"

Por Paco Turégano

La primera cita del festival creado por la productora Sinnamon arroja un balance positivo, tanto a nivel logístico como a nivel musical, la programación era muy atractiva y las instalaciones del recinto cumplían su función de una manera más o menos adecuada, además de que las colas en los transportes públicos fueron mínimas casi siempre. El hecho de que todavía el festival no esté demasiado masificado ayudaba a moverse por el recinto con comodidad, aunque el suelo era de graba, problema que en los conciertos no tenía tanta importancia como a la hora de bailar las sesiones de los djs, y que provocaba que al llegar a casa tuvieses los pies un tanto doloridos.
A continuación una resumida crónica sobre una parte de lo acontecido en el festival, y es que, el punto negativo significativo del festival lo ponen unos horarios que prácticamente se solapaban e impedían ver grupos que probablemente tienen el mismo tipo de público, como pueda pasar a New Ordery Primal Scream, además de que las carpas quedaron colapsadas en la actuación de grupos como Sigur Rós.

Viernes 14

Mi llegada tardía al recinto este día y la cola para la recogida de acreditaciones provocó que el primer grupo que viese fuera The Divine Comedy, en el escenario Terminal E, al que llegué pasando antes por la Terminal O, en la cual unos The Dandy Warhols desgranaban su repertorio lleno de topicazos rock sin demasiada gracia, por lo que no le presté demasiada atención. En cuanto a la banda de Neil Hannom, pude comprobar que pese a contar con un nuevo disco encomiable, sus viejos hits como Generation Sex o Something ForTthe Weekend, son superiores y, aunque el sonido en algunos momentos llegaba a ser algo espeso, la simpatía de Neil (claramente influenciada por efectos alcohólicos, por cierto, una constante en muchos de los solistas que actuaron en el festival) hizo las delicias del respetable.

De aquí pasé a la carpa llamada Terminal S, que pese a no ser el marco más ideal para ver a Rufus Wainwright en plan acústico, el canadiense tiene un cancionero que se adapta sin problemas a este formato, es decir, solo con guitarra o con piano, además de ser un gran intérprete. Su versión del Hallelujah de Leonard Cohen ponía los pelos de punta. Gran concierto que me vi en la obligación de abandonar para poder ver empezar a unos New Order que se quedaron a la mitad de mis expectativas, y no solo por un sonido bastante malo, sino porque ellos mismos se encargaban solitos de tocar una especie de versiones de sus propias canciones a medio gas. La cosa empeoró cuando “saquearon” su propio legado como Joy Division. Solo mejoró después de su clásico Bizarre Love Ttriangle y cuando recuperaron el resto de sus entrañables singles de los 80’s incluido un aceptable Blue Monday.

Primal Scream

En cuanto terminó el concierto de New Order, fui lo mas deprisa que pude a ver a Primal Scream, unas de las apuestas seguras del festival, los cuales, para variar, no fallaron, incluso las canciones de su discutida nueva entrega, un retorno al rock de los 70’s, sonaban convincentes en directo. Probablemente Country Girl entrará en el repertorio clásico de sus conciertos a partir de ahora.
Al llegar a la carpa Terminal N, comprobé, algo apesadumbrado, que el concierto de The Long Blondes había terminado, y me quedé sin comprobar si esta nueva banda inglesa son solo un hit del momento o realmente tienen canciones y directo para tomárselos en serio.
Probé suerte con Razorlight, banda inglesa con no demasiado tirón en España, pero que en Inglaterra tienen una fama considerable, donde pronto publicarán ya su segundo disco. La verdad es que son una banda bastante competente en directo, su cantante, Borewll tiene buena voz, pero el problema surge con un repertorio en el que solo dos o tres canciones son realmente memorables, el resto del concierto transcurre con canciones de pop rock acelerado que no acaban de encontrar un estribillo decente.

Razorlight

En ese momento salí del recinto con la sensación de haberme perdido demasiadas actuaciones, entre otras las de Cut Copy, Brakes o Two Gallants, además de alguna promesa nacional como Mendetz.

Sábado 15

El sábado conseguí llegar justo a la hora en la que Carl Barat y sus Dirty Pretty Things perpetuaban el legado de los Clash en la misma línea que ya lo hacían los Libertineshace dos años, si bien las canciones de los Dirty son algo inferiores a las de los anteriores, las defienden con decencia, a pesar que el careto de Carl delataba la juerga del día anterior en Barcelona.

Dirty Pretty Things

Sin embargo, nuevamente no pude ver terminar el concierto debido al comienzo en la Terminal E del concierto de Astrud, los cuales decidieron, como en el resto de gira de presentación de su disco “Algo Cambió”, utilizar un formato power-trío de bajo, batería y guitarra para revisitar su repertorio. Algunas canciones ganaban en espontaneidad pero otras en cambio perdían su fuerza y descaro inicial, un concierto que dejó un regusto amargo a más de uno.
Antes de que empezara uno de los conciertos más esperados, el de Belle & Sebastian, me acerqué a la Terminal O para ver como Adam Green defendía su nuevo disco, y aunque el neoyorkino llevaba unas copas de más, su simpatía hizo que la cosa no naufragara, produciéndose momentos delirantes como cuando se arrancó a versionear una de sus canciones en castellano. Gran concierto etílico.
Lo de los anteriormente citados Belle & Sebastian fue otra cosa, y aunque contaban con una banda competente y un directo consolidado, esta vez me dio la sensación que pusieron el piloto automático ofreciendo una actuación plana que solo destacó por recuperar algunos clásicos de discos anteriores y que no suelen tocar.

En ese momento “cometí el error” de irme a comer algo, lo que me llevó a perderme involuntariamente (el problema de haber tantos conciertos) a Sparks, sin duda, uno de eso grandes grupos de los 70-80, ya legendarios, y, sin embargo, aún por descubrir por gran parte del público más joven. También intenté después acercarme a ver el comienzo en la Terminal S de Sigur Rós. El interés por estos islandeses hizo que la carpa se abarrotase de gente incluso en sus inmediaciones exteriores. Por lo poco que pude observar, su directo seguía el mismo esquema que sus últimas visitas a España en teatros.
De modo que me dirigí a la Terminal N para ver uno de los mejores conciertos del Summercase, el de la Spinto Band. El sexteto de Nueva York repasó lo mejor de su último album “Nice and Lonely” de forma caótica, divertida y precisa, haciendo pasar un rato agradable al personal con su pop de tintes rítmicos propios del afterpunk. Ojo a los movimientos espasmódicos de toda la banda, sobre todo a los del teclista.
AL salir de la carpa me encontré en la Terminal O con el gran despliegue de medios de Daft Punk, los franceses, parapetados en una gigantesca pantalla en forma de pirámide, ofrecían un directo parecido al de los Chemichal brothers, es decir, mezclando, no se sabe muy bien como, sus éxitos (sobre todo de los dos primeros discos). Desde luego la gente se lo pasó en grande.

Daft Punk

Mi intención era la de ver a los Mystery Jets, los cuales para mi sorpresa cancelaron su actuación, con lo que me fui a ver a unos Massive Attack, que por causas del sonido, no conseguían obtener la atmósfera inquietante que tan bien han cultivado en sus dos últimos discos.
Finalmente fui a la Terminal S, de donde ya no me moví en toda la noche, primero para ver a unos Maxïmo Park que cada vez se me antojan más “hooligans”. A pesar de que su debut contiene interesantes canciones, su discurso en directo pierde matices en favor de que la gente pueda “berrear” sus canciones a grito pelado como unos Kaiser Chiefs cualquiera. Al terminar este concierto, James Murphy (LCD Soudsystem) se hizo cargo de los platos para ofrecernos una curiosa sesión de disco music 70’s y 80’s aderezada con algún tema de su escudería DFA y un extraño acercamiento al house tribal que no me hizo mucha gracia, bueno, ni a mí, ni a los pocos que estábamos bailando en ese momento en la carpa. Y para cerrar la noche, electro de garrafón y puño en alto a cargo de DJs Are Not RockStars más una Princess Superstar que básicamente se dedicaba a arengar al personal para que bailase y marcarse ella algún bailecito, bueno, además de pinchar (muy poco) y berrear aquello de: “We are your friends, you never be alone again” canción/remezcla de Justice V.S Simian que supongo que será la canción del verano, del verano indie, claro.

 

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