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El cine negro


M el vampiro de Dusserlddorf

El cine negro americano II

Por Miguel González

Una vez más el final de la era de estudios trae consigo una evolución en un cine que ya cansaba. A partir de los 60 y sobretodo los 70, el cine negro empieza a hacer gala de una ambigüedad moral menos hipócrita. Se empiezan a ver ladrones que cumplen su objetivo, como pueda ocurrir en El Golpe. La intriga se mezcla con las películas de acción, y aparece una intención de crítica social, como ocurre en cierto modo en Chinatown. La fusión con otros géneros dificulta la ubicación de películas dentro del cine negro. Hay títulos como La noche del cazador, que están tan cercanos al drama que cuesta introducirlos en el género. En Francia se coge el modelo americano y se experimenta con él, como en Al final de la escapada, Tirad sobre el pianista, o El samurai. En La huella se une el cine de intriga con el teatro.

Pero si hay una película que debe considerarse un hito por calidad y repercusión,  es El Padrino. En 1972, Francis Ford Coppola realiza una de las obras cumbre tanto del cine negro como del cine en general. En ella mezcla el cine negro con el drama y con la crítica social, y lo hace con una ambigüedad que le supuso duras críticas. Fue acusado de dejar en buen lugar a la Mafia, porque ensalza alguno de los valores, no ya de la Mafia, pero sí de algunos de sus personajes: el amor a la familia por encima de todo, el estricto sentido del honor que lleva a Vito a no querer vender droga… Coppola enfoca la película desde un prisma mas humano, y el hecho de no convertirla en una crítica al mundo del hampa fue lo que le ocasionó las críticas. Además compara a políticos y gangsters, o los relaciona en negocios. Pese a todo, fue un éxito de crítica y público, y a eso hay que añadirle que la segunda parte, sólo dos años después, estuvo a la altura tanto en éxito como en calidad cinematográfica.

Scarface

El Padrino dejó un nuevo modelo de película negra. El Corleone de Marlon Brando pasó a ser el prototipo de capo, y la partitura de Nino Rota quedó ligada al cine de mafiosos. En los años 80 ese fue el modelo a seguir, y su máximo exponente Brian de Palma. Si bien el director comenzó con una tremenda influencia de Hitchcock, en películas como Vestida para matar, Fascinación o La furia, en su Scarface (remake de la película de Howard Hawks), coge el modelo de ascenso y descenso de las obras maestras de Coppola. En Los Intocables introduce muchos de los tópicos implantados por ambos “Padrinos”, si bien la enfoca desde la visión de los policías, que vuelven a ser los buenos y los héroes. Otra de las grandes películas negras de los 80 fue la obra maestra de Sergio Leone Erase una vez en América. Al igual que en la segunda parte de El Padrino, muestra el crecimiento de un país en paralelo con el de unos chavales (Vito Corleone en el caso de El Padrino), que se introducen en el mundo del hampa. Una vez más, contraste entre éxito y fracaso, ascenso y descenso.  

Erase una vez en America

Por otro lado, también hubo películas que anticiparon el boom de los años 90. En 1983 aparece Sangre fácil, el debut de los hermanos Coen, grandes exponentes de la evolución del film noir en los 90. Henry: retrato de un asesino anticipa la explosión de películas sobre asesinos en serie. El corazón del ángel de Alan Parker tiene ya la oscura estética del thriller psicológico de los 90. Y quizá la más difícil de clasificar sea Terciopelo azul. Con ella se consagra David Lynch, y además se encarga de romper con todas las reglas, introduce un ambiente de pesadilla y surrealismo. Todo esto abre un camino, demuestra que todo se puede hacer.

Terciopelo azul

En 1990 se estrena la tercera parte de El Padrino, en lo que parece una predicción del absoluto boom del género negro durante la próxima década. El mismo año, Martin Scorsese, que acusaba a Coppola de ser poco realista en lo que a Mafiosos se refiere, estrena su respuesta: Uno de los nuestros. Más adelante sigue el mismo patrón en Casino. Para completar esta fiebre por los gangsters, se estrena a su vez Muerte entre las flores, de los Coen. Tres grandes y representativas películas de Mafia el mismo año, que demuestra de qué salud goza el género. Un año después aparece El silencio de los corderos, un inesperado gran éxito que viene a decir que los 90 es, por encima de todo, la década del thriller. Detrás de ella vinieron películas como Instinto básico o, en mejor lugar, Seven.

Muerte entre las flores

En los años 40 el cine negro ponía el estilo, y los autores la forma. En los años 90, el estilo del autor suele darle a las películas su forma. Quizá el más influyente de estos autores haya sido Quentin Tarantino. Su estilo, plagado de saltos en el tiempo, ingeniosos diálogos fuera de trama, e influencias diversas (desde Sergio Leone a John Woo, pasando por Kurosawa o Godard), y consolidado ya tras sus dos primeras películas (Reservoir dogs y Pulp Fiction) ha sido imitado por otros directores como Guy Ritchie o Robert Rodríguez. Los hermanos Joel y Ethan Coen le añaden a sus películas toques de surrealismo y de humor marca de la casa, como en El hombre que nunca estuvo allí, aunque su mayor éxito vino con Fargo, quizá la más cruda de sus películas, que fue nominada a siete oscars. También Lynch sigue con el género en películas como Carretera Perdida o Mullholland drive, y con su mezcla de sueño y realidad. Woody Allen en los 90 pone su grano de arena al género enfocando algunas de sus comedias desde un prisma negro, con películas como Balas sobre Broadway o Misterioso asesinato en Manhattan, para llegar al thriller puro en 2004 con Match Point.

Reservoir dogs

En la mayoría de los casos las innovaciones aparecen en la estructura. En este sentido se puede considerar significativa la después imitada Sospechosos habituales, de Brian Singer. Las imágenes surgen de las palabras de un magnífico Kevin Spacey que está siendo interrogado. En Memento, ya en el año 2000, la acción se nos muestra de final a principio, y pese a sus deficiencias en el guión, no se pueden negar sus innovaciones respecto del montaje. Pero entre la evolución también había homenajes a los años 40. Entre ellas la más destacada es L.A. Confidencial, de Curtis Hanson, cine negro al estilo clásico pero sin perder la sensación de modernidad. Un intento posterior aunque algo inferior sería Camino a la perdición, de Sam Mendes.  

El hombre que nunca estuvo alli

Fuera de Hollywood se internacionaliza el cine Yakuza, hasta el punto de haber producciones Hollywoodienses de este estilo, como ocurre con Brother, de Takeshi Kitano. Fernando Meirelles y Katia Lundi sorprenden al mundo desde Brasil con Ciudad de dios. En Argentina reaparece el espíritu de El Golpe en Nueve Reinas. En Corea del Sur el thriller manda, con ejemplos tan diferentes como puedan ser Old Boy o Memories of Murder. Y en España se pueden destacar los dos primeros filmes de Amenabar: Tesis y Abre los ojos, esta última con remake americano incluido.

Misterioso asesinato en Manhattan

En el nuevo siglo el género ha decaído, al menos en cantidad de títulos. Pero mientras el cine sea cine, siempre habrá lugar para esos matones sin escrúpulos, esas vampiresas expertas en manipular hombres y esos antihéroes cínicos y agrios… Y es que, aún ahora, el cine se sigue reinventando, pero los temas de toda la vida siempre tendrán vigencia.

El cine negro I (Agosto 06/ VI)

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