

Montero Glez (Madrid, 1965) es un tipo singular, poca gente lo pone en duda. Más aún si se conoce, lo cuento a modo de anécdota, que para escribir su libro Cuando la noche obliga estuvo un año viviendo en un garaje y que cuando aquel lugar comenzó a tener aspecto de vivienda “normal”, por ejemplo cuando apareció un sofá, Montero Glez fue consciente de que ya era hora de cambiar. Bueno, también coincidió con el término de su libro, fronterizo como la localidad en la que la trama transcurre, Tarifa. Violento de emociones como el viento que Montero Glez intenta pintar con palabras, esas que arrastra hasta el acantilado de lo poético para luego despeñarlas abruptamente con ese estilo tan suyo y que Raúl del Pozo tildó de navajero de las palabras. Buena descripción.
Y haciendo algo muy propio de internet, copiamos/pegamos del apartado de biografía de su página web htto:www.monteroglez.com : «…tan sólo recordar que su primera novela, Sed de Champán, 1999, fue un éxito de crítica y lectores y que su segunda novela Cuando la noche obliga, 2003, ha significado la consolidación de un autor jodidamente bueno».
Para este mes de paz y felicidad, en el que parece que todos somos ricos y no hay problemas que valgan, qué mejor que Montero Glez para responder a nuestro cuestionario Sobre la creación artística. Vaya! por eso de alimentar también la mente estas fechas…
¿Existe la inspiración? ¿Se busca o le encuentra a uno?
Montero Glez: En mi caso existe el vómito. Resultado nutritivo de la ingesta literaria.
Realmente, ¿Es necesario, como decía Picasso, que la inspiración le pille a uno trabajando?
Mejor en la cama, con mi mujer.
¿Está ya todo inventado?
No, lo que único pasa es que falta ingenio.
¿Cree determinante el espacio y el tiempo? ¿Tiene usted algún lugar y horario preferente para la labor creadora? ¿Alguna manía?
No, escribo en cualquier sitio y a cualquier hora.
¿Cómo se superan las dudas?
Leyendo a los maestros.
¿Escribir es decidir?
Escribir es ordenar.
¿Cómo definiría el acto de la escritura?
Un acto común a los inútiles que no valemos para otra cosa. Y todavía hay algunos y hay algunas que ni tan siquiera valen para esto. No hay más que leer sus libros.
¿Cuál es su estado de ánimo óptimo para trabajar?
Con los testículos duros como mármol el ánimo se desata.
¿Nos podría describir su lugar de trabajo?
No, la dueña no me lo permite.
¿Lleva siempre encima una libreta para notas?
Antes sí, ahora no. Si se me ocurre algo bueno lo recuerdo y si no la memoria lo desecha.
¿Cómo es su proceso creativo? ¿Qué le surge antes: el tema, los personajes, el espacio, el tiempo…?
El conflicto, que da lugar a la trama. Soy aristotélico: la acción es la base del drama.
¿Cómo se libera uno de los personajes creados?
Haciéndolos públicos.
¿Qué valoración da a la corrección?
Un punto menos que a la papelera.
Una vez terminado, ¿cómo se enfrenta a las críticas?
Vivo alejado, en un sitio donde llegan contados periódicos. Cuando leo alguna sólo me creo la mitad. Tanto para lo bueno, como para lo malo.
¿Cuál es ese libro que habría disfrutado escribiendo?
Cualquiera de los de Kapuscinsky.

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Dic. 2006 ©