WC
Sostenía la revista con la mano izquierda y sentía el frío del inodoro. Agitó la derecha con virulencia, cerró los ojos y unos pasos alteraron su ritmo, que se aceleró ante el temor a ser descubierto. Gritó estoy cagando, comprobó que los pies se alejaban hacia el comedor, miró la foto de la chica en ropa interior y la explosión líquida, acompañada en la imaginación de un beso de Marta, calmó sus ánimos. Tirar de la cadena y abrir la puerta fue el último trámite de la mascarada excremental.
Pollas
Un joven vestido muy alternativo dibujaba pollas en las paredes y reía. Avanzaba por Pi y Margall, trazaba un falo estilo cohete, lo completaba con unos huevos ridículos depilados y reía. José Luis y servidor contemplábamos la escena buscándole un sentido. Fue entonces cuando el viejo me comentó lo de la etapa de los Lagos de Covadonga y los cinco kilómetros de pollas en el asfalto para animar a Perico Delgado. Vimos como el chico seguía con sus diseños y reía enloquecido.
Aún buscamos solución al por qué la gente disfruta tanto dibujando símbolos fálicos.
El pájaro
El mirlo de las seis de la mañana quería el sol y vagaba desnudo. Las calles abandonadas dejaban que campara a sus anchas. Se paró ante una pareja apasionada, cantó su melodía y al ver un árbol decidió apartarse para dejar al amor hacer amor.
JORDI COROMINAS I JULIÁN