Por Sonia Antón Ríos
Para este especial del Panfleto Calidoscopio.net hemos tenido el gusto de poder hablar con una traductora de novela erótica, Ana B. Fletes.
Calidoscopio: ¿Cómo llegas a la traducción de novelas eróticas?
Ana B. Fletes: Lo cierto es que por casualidad. Hace cinco años, dejé mi aburrido trabajo como administrativo para hacer un master de traducción. Una de mis profesoras me puso en contacto con una traductora de Harlequin y me mandaron una prueba. Así empezó todo.

¿Qué rasgos comunes hay en ellas?
Lo más evidente es el aspecto físico. La mujer es tremendamente hermosa y el hombre muy atractivo. Las descripciones físicas suelen coincidir en todas las novelas. Anchos hombros y fuertes brazos es elemento común en la descripción masculina; esbeltez y feminidad en la descripción femenina. El hombre muestra, además, unos estándares morales muy elevados, valores familiares y es un amante consumado que tiene en cuenta, ante todo, el placer de la mujer. Son hombres muy masculinos. Es tremendamente importante el concepto de virilidad. Una vez que los personajes se conocen, se sienten irremediablemente atraídos. Son historias totalmente predecibles. También es obvio el final feliz y, algo muy sorprendente para la época que vivimos, la inmensa mayoría de estas historias, por no decir todas, termina en boda. Sólo recuerdo haber traducido una novela que no terminara con una propuesta matrimonial. Además de esto, hay otros rasgos bastante recurrentes, por ejemplo, la historia entre el millonario y la mujer humilde.
¿Qué dificultades te encuentras a la hora de traducir?
Básicamente son cuestiones culturales. La mayoría de las autoras son americanas o inglesas y muchas veces me encuentro con situaciones que resultan chocantes para la cultura española. Ocurre, por ejemplo, con las comidas. El concepto anglosajón y el español sobre el mundo de la comida es diametralmente opuesto. Aquí un sándwich no es una comida. Mientras que, por otra parte, ellos cocinan gran cantidad de tartas y bollos que aquí no existen. Me encuentro con la falta de un término equivalente en español y es necesario hacer una descripción. Otra dificultad, si quieres, es el vocabulario empleado en las novelas históricas. Es necesario documentarse sobre la época y ver qué palabras se utilizaban entonces para describir aspectos cotidianos como la ropa, los carruajes, las partes de un castillo o una casa solariega, la pirámide social o situaciones domésticas que ya no se dan. Aunque este tipo de investigación es habitual en traducción. Más que dificultades, diría que son los retos de cualquier traducción.

¿Se encuentran bien definidos los límites entre erotismo y pornografía?
Si nos atenemos a la definición de pornografía, no creo que sean novelas obscenas. Sí contienen sexo explícito pero no se describen actitudes obscenas ni perversiones ni nada por el estilo. Además, las novelas tienen un argumento, más o menos sólido salpicado de varios encuentros amorosos de distinta intensidad. No se trata de 300 páginas de descripciones sexuales. Yo diría que son, claramente, novelas eróticas.
¿Cuál crees que es la finalidad de estas obras? Y si la tienen, ¿cumplen ese objetivo?
Entretener, por supuesto. Y creo que sí, lo cumplen con creces. No tienes más que ver que hace unos años sólo existía Harlequin como editorial dedicada al género y ahora cada vez más editoriales lanzan líneas de novela romántica, como es el caso de Esencia (Planeta) que acaba de despegar. Creo que es un género que cuenta con un público muy fiel y cada vez más amplio.
¿A qué tipo de público crees que va dirigido?
Fundamentalmente a mujeres. Las protagonistas de estas novelas son siempre muy hermosas, como he dicho antes y luego alternan algún otro aspecto que las caracteriza: determinación, genio y figura, valentía, generosidad, etc. Pero es en el personaje masculino en el que suele recaer la fuerza de la novela. Siempre es un hombre de apostura sin igual y valores éticos y morales superiores. Y aquí da igual que se trate de una novela ambientada en la Edad Media que en el siglo XX. Simplemente, es el hombre perfecto porque además de sus valores elevados es un gran amante.
¿La consideras buena o mala literatura?
Pues hay de todo, como pasa con el resto de la literatura. Hay libros bien escritos, con personajes perfectamente construidos, bien documentados y ambientados. Pero también los hay muy malos. Lo que ocurre es que éste es un género muy mal considerado. Decir novela romántica implica ser mala literatura, algo que no ocurre con la novela erótica. Hay obras literarias clasificadas como “eróticas” que gozan de prestigio y reconocimiento.
Son obras que no llegan a las listas de éxitos pero deben de tener un público fiel a tenor de la demanda existente ¿Te interesa el desarrollo del género en el mercado?
No llegan a las listas de éxitos en España. Es muy curioso pero estas autoras en Estados Unidos sí aparecen en esas listas. De hecho, cada semana hay una media de cuatro o cinco títulos del género romántico en una de las listas más importantes del mundo anglosajón, el suplemento literario del New York Times. Y existen publicaciones en Internet dedicadas a este género en la que los lectores pueden encontrar todo tipo de información. Es el caso de Road to romance, Romantic times o Cata romance. Su equivalente en España es El rincón romántico e e-romanticos aunque, a juzgar por sus reseñas, resulta evidente la diferencia en los gustos del público anglosajón y el español. Así es que sí, el género goza de gran popularidad y, como he dicho antes, creo que va a seguir creciendo. 
¿Cuáles son los autores que actualmente traduces?
Bueno, en España lo que más éxito tiene dentro de la literatura romántica es la romántica histórica. Yo dentro de ese subgénero he traducido a Shari Anton que tiene varios títulos en el mercado español. Ahora voy a traducir a una de las grandes autoras de la histórica, Gaelen Foley. Pero existen muchos otros subgéneros como el suspense romántico. En ese campo, estoy con Tess Gerritsen, una autora que aparece en las grandes ventas del suplemento literario del New York Times, y también he traducido a una muy buena autora que se llama Nina Bruhns.
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Marzo 2007