
Si la casualidad, el azar o el antojadizo destino, da igual, han provocado que hasta ahora no conozca la figura de Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1960) sólo me quedan dos cosas. Por un lado, apiadarme de usted, puesto que llega tan tarde que para ponerse al día de toda la producción del gaditano necesitará otra vida o, si no, quizá, unas buenas y largas vacaciones. Así una vasta obra desarrollada en diferentes géneros le espera. Ensayo, teatro, narrativa y, cómo no, poesía. Una de las voces poéticas más importantes. Uno de los novelistas más visitados y recomendados boca a boca. Eslóganes no muy originales, pero certeros. Importantes y numerosos premios son buenas referencias, como el Premio Nacional de Literatura en 1995 y, el último, el Premio Nadal 2007 por Mercado de Espejismos. Por otro lado, también me queda envidiarle, como envidio al recién llegado a aquello que merece la pena.
A continuación, y como aperitivo, nuestra recurrente entrevista sobre cómo funciona su proceso creativo:
¿Existe la inspiración? ¿Se busca o le encuentra a uno?
La inspiración tal vez no sea más que un estado de ánimo en conjunción con una ocurrencia.
Realmente, ¿Es necesario, como decía Picasso, que la inspiración le pille a uno trabajando?
Al menos con ganas de trabajar.
¿Está ya todo inventado?
No, porque todo arte es combinatorio, y las combinaciones son aceptablemente infinitas.
¿Cree determinante el espacio físico y el tiempo a la hora de trabajar? ¿Tiene usted algún lugar y horario preferente para la labor creadora? ¿Alguna manía?
Sólo puedo escribir en casa, en mi mesa, con mi ordenador. Soy incapaz de escribir en otro sitio. Soy un escritor con escenario forzoso.
¿Nos podría describir su lugar de trabajo?
Una habitación con libros, con discos, con un par de guitarras, con algunos cuadros, con un ordenador que el día menos pensado va a darme un disgusto y un número razonable de bibelots.
¿Escribir es decidir?
Sin duda. Tienes que estar tomando decisiones a cada instante. Y no hay normas generales para tomarlas. Sólo tienes el instinto.
¿Cómo definiría el acto de la escritura?
Como eso: escritura. Retórica y pensamiento.
¿Cuál es su estado de ánimo óptimo para trabajar?
El sosiego y la falta de otros planes.
¿Cómo se superan las dudas?
Como se puede. No creo que uno logre superarlas del todo.
¿Lleva siempre encima una libreta para notas?
No, y debería, porque la memoria puede ser muy defectuosa.
¿Cómo es su proceso creativo? ¿Qué le surge antes: el tema, los personajes, el espacio, el tiempo?
Por lo general, y por raro que parezca, el título del libro.
¿Cómo se libera uno de los personajes creados?
Mediante un proceso muy placentero de amnesia.
¿Qué valoración da a la corrección?
Bastante. Creo que algún día podré decir lo mismo que Monterroso: yo no escribo, yo corrijo.
Una vez terminado, ¿cómo se enfrenta a las críticas?
Con la mosca detrás de la oreja.
¿Cuál es ese libro que habría disfrutado escribiendo?
¿De los míos? Dos: Tratándose de ustedes y El novio del mundo. Los demás han sido más ariscos.
Sobre la creación artística con:
Lorenzo Silva (Julio 07/XV)
Rodrigo Fresán (Mayo 07/ XIV)
Norberto Luis Romero (Febrero 07/ XII)
José María Conget (Enero 07/ XI)
Montero Glez (Diciembre 06/ X)
Fernando Marías (Noviembre 06/ IX)
Carmen Posadas (Octubre 06/ VIII)
Antonio Gómez Rufo (Septiembre 06/ VII)
Elvira Lindo (Agosto 06/ VI)
Benjamín Prado (Mayo 06/ III)
Javier Tomeo (Abril 06/ II)
Enrique Vila-Matas (Marzo 06/ I)
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Septiembre 2007 ©