Por Paco Turégano
Normalmente, llega un momento en la "vida musical" de una persona en el que se da cuenta de que sus gustos musicales han cambiado, quizá justo en esa línea difusa que comprende el transito a la madurez.
El caso es que hay gente que por los veintitantos se da cuenta de que los sonidos más duros, enérgicos o melódicos los percibes ahora de una manera casi nostálgica, y comienzas a interesarte por sonidos cada vez más difíciles e intricados para el oyente medio. Y lo mismo sucede con las letras, pasas de los estribillos triunfalistas, sueños de grandeza o de escape a una vida mejor a meditaciones sobre los amores perdidos, el tedio de la existencia, o la simple frustración al darte cuenta de que, a pesar de todo, sigues tirando para adelante.
Dicho de otro modo, pasamos de pasarlas putas en un camping, de borrachera cuatro días, en algún festival de verano lleno de grupos ingleses de rock más jóvenes que tú, a asistir a un evento en otoño, en un cómodo teatro con una buena acústica y con cuarenta artistas de muy distinto pelaje, pero con el denominador común de la inconformidad musical.
La novena edición de este festival amplía sus escenarios a cuatro lugares emblemáticos de la ciudad de Castellón, ofreciendo un compendio de música folk, pop, rock y electrónica nada acomodada, durante los cinco días que van del 31 de octubre al 4 de noviembre.
Desde calidoscopio recomendamos las siguiente propuestas dentro del extenso cartel:

De los grupos españoles destacamos en magnífico directo de los vascos Lisäbo, por encima de etiquetas rockeras con prefijos o sufijos. Otros que trascienden las categorías normales y prometen un interesante concierto, es la unión de dos grupos catalanes con vocación experimental como son ZA y Les Aus. Y para compensar tanto ruido, pero sin bajar el listón emocional, el también catalán Refree presentará su tercer disco como compositor pop de corte clásico y los asturianos La Jr nos recordarán que aún siguen vivos musicalmente, mezclando de una manera muy personal elementos de folk, y el pop de corte experimental.

En el apartado internacional destacan, como involuntarios cabezas de cartel, por una lado, los holandeses The EX, que durante 27 años han ido dando sentido a la etiqueta post-punk, mezclando ritmos africanos, improvisación jazzistica y noise, y por otro lado tenemos a la comuna japonesa de Acid Mothers Temple, que nos introducirá en un viaje psicodélico de folk y rock espacial a otro estado de conciencia. Chris Brokaw hará doblete, como miembro de los inconformistas rockeros de 2 dollars guitars y junto a su amigo Geoff Farina, o lo que es lo mismo, un pedazo de la historia del rock alternativo americano de los 90 (componentes de Come y Karate respectivamente) juntos. Y para recordarnos que el indie americano sigue dando muestras de buena salud ahí está la presentación en nuestro país de Califone, con un magnífico disco editado el año pasado.


Si os interesa los sonidos más pop, unos de los triunfadores de este año en la listas de lo mejor del año, Deerhunter, se acercarán al festival a presentarnos su nuevo disco. Menos experimental pero no menos interesante será la actuación de Damien Jurado, uno de los mejores ¿cantautores? de la generación post-grunge. La cuota de grupo canadiense desquiciado y colorido la cubrirá Frog Eyes, aunque en cuestiones retorcidas, no le irán a la zaga Xiu Xiu, y su propuesta inclasificable de pop a base de sintetizadores. Para completar el repaso a lo más destacado del pop dentro del festival no hay que olvidar la presentación del nuevo disco de The Sea and Cake, la traslación al directo de las nuevas composiciones de Sam Prekop promete ser uno de esos momentos amables que se agradecen en un festival en el que gran parte de los sonidos suelen ser de corte experimental.
Por último, destacar los conciertos del inglés Matt Elliot a través de la vertiente más acústica de Third Eye Foundation, folk descarnado de historias como mínimo tristes, no apto para cardiacos emocionales. Y directamente no apto para cardiacos a secas, es la propuesta de los americanos Wolf Eyes, ruidismo puro y duro sin coartada intelectual.

Por supuesto, esto sólo es una parte de los 40 artistas que se darán cita en el festival, y si bien nos dejamos muchos nombres en el tintero, gran parte del encanto de este tipo de eventos es descubrir propuestas más desconocidas pero igualmente atractivas. Al fin y al cabo, de lo que trata todo esto es de poder emocionarte con historias y músicas con las que te puedas sentir identificado, o simplemente desquitarte de la amarga sensación que se produce al no descubrir nada nuevo e interesante.
Para más información del festival: http://www.tannedtin.com