
"Si 25 straussianos cuyo nombre conozco hubieran sido exiliados a una isla desierta, no habría habido guerra de Iraq".
Editorial del New York Times
"Mis discípulos son la élite de la sociedad, y al mismo tiempo, la minoría perseguida".
Leo Strauss
Por Raúl Muniente Sariñena
El autor que analizamos a continuación, primero de una larga lista de filósofos que abordaremos desde nuestro almanaque, entre otras cosas, literario www.calidoscopio.net, está de moda, al mismo tiempo está de moda demonizarlo.
Si uno tiene la manía de pasearse por las librerías, encontrará un ascenso de traducciones y publicación en castellano de Leo Strauss. Si uno investiga por internet o encuentra algún artículo en la prensa sobre nuestro muchacho, jamás encontrará modestos análisis, sino exaltadas diatribas y caricaturizaciones del mismo. Un lector ávido encontrará sospechoso este contraste entre el auge de lectores y la campaña mediática contra nuestro enfant terrible del mes, el señor Strauss.
Los medios de comunicación de masas colocan al señor Strauss dentro del círculo en llamas de su imaginario demoníaco del momento. Strauss y sus discípulos defienden la administración Bush, el elitismo, la mentira, la guerra, el realismo político y la desconfianza en la idea del progreso. Destriparemos el asunto a su manera, pero primero daremos la versión hollywoodiense:
Versión mediática:
1. La Administración Bush
Matan gente, gente muerta que vemos por televisión, con lo cual, son el enemigo. Además lo hacen para "ganar dinero" con el petróleo.
2. El elitismo
Todos somos iguales y eso no admite discusión.
3. La mentira
Lo mismo que antes. Como todos somos iguales, debemos tratar al prójimo como si fuéramos nosotros mismos.
4. La guerra
La guerra tiene que desaparecer de la faz de la tierra porque es un sinsentido que los hombres se asesinen los unos a los otros.
5. El progreso
Los avances científicos acercan al individuo a la comodidad, con lo cual, mientras haya avances científicos podemos estar de enhorabuena y confiar en un final feliz.
Versión straussiana:
1. La Administración Bush
Es el gobierno del Imperio Hegemónico. Criticar a los que mandan es absurdo. Como decía Hegel, "el crítico tiene las manos limpias, pero no tiene manos".
2. El elitismo
Los seres humanos ni nacen libres ni iguales. Así pues la igualdad es mera retórica y el elitismo lo practican todos, en su mayoría en élites, basándose en el dinero y en la belleza. Lo que es preciso es tener unos criterios para formar élites filosóficas. Qué como bien dice la frase del encabezado, son al mismo tiempo la élite de la sociedad y la minoría perseguida.
3. La mentira
La mayoría de la gente no está preparada para saber la verdad. Si la supiera actuarían como un elefante en cacharrería. Las mentiras son eficaces y útiles.
4. La guerra
Morir en batalla no es morir sino adelantar la propia muerte del individuo en sacrificio y homenaje al grupo.
5. El progreso
La idea de progreso es peligrosa en la medida en la que se traslada del plano científico al moral, como actualmente se practica.
En conclusión, podríamos establecer un símil entre la versión straussiana y la versión médiática, con la filosofía política clásica y la filosofía política moderna. Para Strauss, los filósofos políticos grecorromanos son sabios y taimados, mientras que los modernos son tontos y vulgares.
En ocasiones los críticos a un autor no hacen sino preservarlo, dada la mala calidad de la crítica o la ubicación en círculos viciosos filosóficos distintos. Este es el caso de la crítica mediática a Leo Strauss. Al caricaturizarlo antes de retratarlo, no logran llegar al meollo. Para hacer caricaturas primero es preciso ser un profesional del retrato realista.
El núcleo del pensamiento de Strauss se halla en su interpretación de los diálogos de Platón. Para Strauss, sus diálogos tienen doble lectura, por un lado la cristiana según la cual Platón se identificaría con Sócrates y por el otro, la lectura oculta según la cual Platón se identificaría con Trasímaco. Recordemos el mítico y recordado debate entre Sócrates y Trasímaco. Ambos están de acuerdo en la necesidad de una élite, pero ambos llegan a un punto muerto a la hora de gestionar la relación de esa élite con el vulgo. Para Sócrates, habrá que hacer el bien por el pueblo aunque éste ni se percate ni lo agradezca. Trasímaco ve esto como algo gratuito y postula que dado que los asnos prefieren los desperdicios al oro, mejor contentar al pueblo con pan, circo y mito.
De aquí parten todas las interpretaciones cristianas y melancólicas platónicas que recoje el catolicismo y llega hasta el marxismo-leninismo. Dado que el vulgo jamás agradece al rey-filósofo sus detalles, este siempre se convertirá en héroe anónimo.
La versión de Strauss es anticristiana hasta la médula. En una entrevista confesaba que cuando era joven "creía literalmente todo lo que leía de Nietzsche". De esta manera para Strauss habría tres niveles de lectores de Platón. Por un lado, la tropa, que no entiende nada, por el otro, los gentiles que hacen una interpretación cristiana y se identifican con Sócrates y ya finalmente los filósofos que detectarán una lectura oculta pro-Trasímaco. Así pues, la tropa no se entera de nada, los gentiles son tipos valientes y de noble corazón, y los filósofos son los tipos más cínicos y prudentes, capaces de manejarse en diferentes registros sin arrugarse ante ningún tipo de sentimentalismo.
Así pues, si tenemos que enfrentarnos con la postura de Strauss, pensamos que los argumentos de la filosofía política moderna y su filo mediático no resultan nada potentes y seria mucho mejor encomendarse al mismo Sócrates platónico o incluso al neoplatonismo.
Se comprende así como Leo Strauss fascina a muchísimos antiguos seguidores del Diamat de la Unión Soviética. Tanto uno como otros
tienen como enemigo común la ideología liberal y su correspondiente capitalismo. Una ideología que elude el meollo del problema. Pongamos un ejemplo: la segunda parte del siglo xx.
Tenemos una guerra total entre imperios (EEUU y URSS). Las sabias y taimadas élites de ambos imperios gestionan la relación con sus vulgos de diferente manera. Mientras la URSS lo hace a la manera socrática, los EE.UU. lo hacen a la manera de Trasímaco. Trasímaco y sus Estados Unidos se llevan el gato al agua. Teóricamente nunca ganará ninguno lo cual no evita batallas sino que las incentiva.
Sigamos. Sólo queda Trasímaco a finales del siglo XX. Entonces la pregunta que nos hacemos es la siguiente. ¿Por qué los seguidores de Sócrates se vuelven, aunque sea a regañadientes, seguidores de Trasímaco? o formulada en clave política, ¿por qué los antaño seguidores de la Unión Soviética ahora prefieren el partido republicano estadounidense antes que al demócrata? La respuesta es sencilla, porque ha aparecido un enemigo nuevo todavía más peligroso; nos referimos, claro está, a la filosofía política moderna, y su mediático filo, un mediático filo que no es sino la punta de ese iceberg llamado megacorporaciones multinacionales, megacorporaciones que principalmente se apoyan en el partido demócrata. Ahí entra todo el entramado mediático estadounidense, desde Hollywood hasta el New York Times, y su machacón antipatriotismo.
Strauss, sus discípulos, el partido republicano y la administración Bush son patriotas. Hacen la guerra por su país, con su constitución, sus leyes y sus decretos. Se les critica porque su país es el más rico del mundo y sus leyes fomentan la desigualdad entre sus ciudadanos a lo Trasímaco. Usan argumentos de Sócrates. Pero si Sócrates levantara la cabeza, se echaría las manos a la mismísima. Y se pondría descaradamente de parte de su antaño enemigo Trasímaco y en contra de esa gigantesca campaña antipatriótica mediática de las megacorporaciones que solo buscan el beneficio económico.
Calificábamos en el titular a Leo Strauss, como antes muerto que sencillo. Así es, dado que el mundo es complejo, lo esencial es descifrarlo, sin quedarse en simplismos, luego ya veremos que hacer. En palabras de Karl Marx, filósofo que ya abordaremos en otra ocasión: "es mucho más urgente comprender el mundo que transformarlo". A eso nos invita Leo Strauss, a comprenderlo, aunque luego se decante por el lado oscuro. Quizás Luke Skywalker haya muerto y sólo quede agarrarnos a Darth Vader antes de que aparezcan nuevos jedis.
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Febrero. 2008