Por Adrià Garriga Far

El pasado mes de mayo, este panfleto publicaba un interesantísimo texto sobre el mito “Paul is dead”, según el cual, Paul McCartney habría fallecido en 1965 a causa de un accidente de motocicleta. Otras fuentes estipulan que el accidente fue en 1966 cuando Paul iba conduciendo su Aston Martin y fue arrollado por un camión… ¿o fue al distraerse por los encantos de una inspectora de parquímetros conduciendo una bicicleta? A diferencia de otros bulos que nos han ido llegando a lo largo de nuestras vidas, el de Paul es diferente… y no lo digo por el montón de pruebas que podrían dar la razón a esta teoría. ¿A quién no se le puso la piel de gallina al leer el artículo y pensar que realmente sucedió así? Lo que más me llama la atención de este rumor es que debe de ser de los pocos que recuerdo, por no decir el único, donde en lugar de dar vida a un muerto, como suele suceder en la mayoría de bulos sobre estrellas musicales o cinematográficas, se da por muerto a un vivo.
En realidad, Internet es el paraíso tanto para almas creadoras de las ideas más ingeniosas, como para los mentirosos más compulsivos. Hoy en día, cualquiera puede exponer su opinión; hoy en día, cualquiera puede inventarse lo que quiera. Es tan fácil como abrir un ‘blog', escribir una historia, falsa o verdadera, y venderla. Aunque tampoco hay que ser malpensado siempre… a veces encontramos leyendas que, a pesar de resultar inverosímiles, son reales. Un claro ejemplo lo encontramos con el joven artista ilustrador de New Jersey, Patrick Moberg. El tipo iba en metro por la gran manzana y vio a la mujer de sus sueños en el suburbano. El chico guardó una foto en su mente de la chica en cuestión para dibujar, posteriormente, su retrato robot. Luego, colgó el dibujo en su página web y se vendió. Se vendió tan bien que provocó miles, ¿o fueron millones?, de suspiros en los más variopintos países en un tiempo récord. Patrick encontró a su chica a los dos días y dio a conocer sus ilustraciones al mundo entero. Sin embargo, escribió en su espacio virtual que, a partir de ese instante, dejaría de dar información sobre el futuro de la pareja; así, cada uno de los lectores era libre de imaginarse el final que quisiera. ¿Hasta qué punto puede ser real esta historia? ¿Romanticismo o marketing viral?

Es verdad que los bulos son previos a los mundos cibernéticos, pero, gracias a Internet, su capacidad de difusión se ha multiplicado exponencialmente. La red de redes es un arma de doble filo: puede darte toda la popularidad hoy, pero quitártela mañana… si no, que se lo pregunten a Britney Spears o a Amy Winehouse, a punto de arruinar sus prometedoras carreras musicales debido a los rumores sobre sus escándalos y sus vidas privadas. Siempre hemos brindado por la libertad de expresión, pero también debemos tener en cuenta que la libertad de uno termina donde empieza la del otro. Supongo que la existencia de una página web donde se retransmita todo lo que haces cada día de tu vida, desde que te despiertas hasta que te acuestas, desquicia a cualquier ser humano.
El primer rumor que me viene a la cabeza fue traumático. Era a finales de los años 80 cuando un dúo de pop electrónico rompió los moldes musicales del momento y vendió 30 millones de “singles”. Sí, eran Milli Vanilli. Compré su cinta, lo reconozco. Resulta que en 1990, durante un concierto del dúo para la MTV en Bristol, Connecticut, sonaba “Girl you know it´s true” y mientras simulaban cantar en vivo, la cinta se encasquilló en la frase “girl you know it´s”, que se repitió hasta la eternidad, lo que despertó todo tipo de habladurías entre la crítica. En este caso el rumor pasó a mejor vida convirtiéndose en un hecho verdadero: no sólo simulaban que cantaban durante sus actuaciones en directo, si no que encima ¡los que grababan las voces no eran ni ellos! Me pregunto qué pasaría si una situación similar sucediera hoy en día… ¿Habrían llegado a los 30 millones de “singles” vendidos los Milli Vanilli si en su época se hubiesen propagado los rumores de su supuesta estafa a través de un medio de comunicación tan potente como Internet? ¿Tendrá el mismo final que Rob Pilatus –uno de los “cantantes” del dúo, que murió de sobredosis en un hotel de Frankfurt en 1998– la niña que encandiló al mundo entero en la inauguración de los JJOO en Pekín cantando “Oda a la patria madre”, pero que en realidad no entonó ni una sola nota al ser elegida exclusivamente por su belleza, en detrimento de la cantante real, menos mona?
No es justo, he empezado hablando del inmortal Paul McCartney y he bajado al nivel hasta Milli Vanilli y Britney Spears, cuando en realidad
tenía que hablar sobre “El Rey”. Para quien no esté enterado aún, resulta que Elvis Presley está vivo. Nunca murió en aquella bañera de un hotel como consecuencia de una sobredosis, no. Elvis entró en el programa de protección de testigos del FBI a cambio de información sobre la mafia en Las Vegas. Dicen que desde entonces se dedica a participar en concursos de imitadores de sí mismo. Nunca gana. También recientemente me han comentado que Roy Orbison era ciego. Sólo hace falta observar el tamaño gigante de sus gafas oscurecidas para deducirlo. El origen de este bulo empezó cuando el señor Orbison, estando de gira, se olvidó sus gafas en el avión que le llevó a su concierto de Alabama y tuvo que ponerse las de recambio, de gran montura. El día siguiente, Roy fue designado como telonero de la gira europea de The Beatles y ya no había tiempo de recuperar sus gafas, así que se dio a conocer entre la gran audiencia con esas lentes que tanto recuerdan a las que utiliza cualquier abuela para leer. Luego, ya no pudo quitarse nunca de encima ese lastre al ganar tanta popularidad e, incluso, crear tendencia.
Para añadir más leña al fuego, a algunos no les gustará saber que “Puff el dragón mágico”, la canción folk que nuestros padres nos enseñaron de pequeños, trata sobre la marihuana. Sí, sí, está muy claro, hace referencias a Paper (papel), Dragon/draggin (colocarse) y Puff (fumar). ¿Entienden ahora el motivo por el cual fue un himno para el movimiento hippie? Aunque los autores de la canción siempre negaron estas acusaciones, en 2004 mientras uno de ellos, Peter Yarrow, la cantaba en apoyo a la campaña presidencial de John Kerry, éste fue pillado haciendo gestos simulando una ficticia calada de marihuana.
Mi bulo favorito, sin embargo, no concierne a ninguna estrella mediática. Sucedió en Nueva Zelanda, en el diciembre de 2007, cuando la canción “A very silent night”, grabada en una frecuencia únicamente audible por perros, llegó a las cotas más altas de las listas de éxitos. Incluso se rodó un videoclip. He sentido una impotencia muy grande al verlo y darme cuenta de que mis oídos, marchitados por la pena, no percibían la frecuencia emitida mientras se observa a Santa Claus bailando rodeado de un par de elfas enseñando sus carnes entre perros medio enloquecidos. Dicen, además, que la reacción de los animales al escuchar la canción fue muy variopinta: desde la más violenta protagonizada por un uno que atacó el equipo musical que emitía la canción (por decirlo de algún modo), hasta la más pasiva, desempeñada por otros caninos que se relajaban tumbándose sin hacer nada. El compositor, el cual ganó casi 12000 euros en ventas, aseguraba que “nunca he escuchado la canción, no sé lo que perciben los perros y, por supuesto, desconozco como los chuchos pueden escuchar música”.

Sin embargo, la idea de musicalizar a los perros viene de antes, cuando un empresario de Bangkok inauguró en 2006 una emisora de radio para perros en Internet. Se le ocurrió tal descabellada idea al observar, en su peluquería canina, que los chuchos se ponían más contentos al escuchar música. El propósito de Dog Radio Thailand consiste en programar música pop tailandesa, aunque también se plantearon la idea de contratar a un DJ que hablara a los perros… ¡esperando que los canes le respondieran!
Como yo también quiero ganar 12000 euros por la cara, he decidido que voy a inventarme un bulo. Poniéndole un título llamativo a este artículo e inventándome la información relacionada con Elvis, Kerry, la niña china mona de los JJOO o la emisora canina que describiré en el siguiente párrafo, quizás la búsquedas frenéticas de estos nombres en Google se redirijan hasta este espacio y… quien sabe, quizás hasta me ofrecen un trabajo de guionista en Hollywood.

Resulta que Elvis nunca murió. En realidad no se mezcló con la mafia, lo que pasó es que él y a su fiel amigo Kerry inventaron Internet una tarde cálida de julio en Mississippi, después de leer los rumores sobre la muerte de Paul McCartney y previendo la cantidad de dinero que podían llegar ganar con el negocio de los rumores. Parece mentira, pero existen bulos que indican que Elvis murió de sobredosis en un hotel. Es completamente falso. La gente se confunde porque el señor Presley siempre andaba tarareando “Puff, el dragón mágico”, por eso se le relacionaba con las drogas. Los dos amigos se pasaron años inventándose bulos y esparciéndolos por la red, aunque no sabían que su idea era demasiado moderna para los tiempos que estaban viviendo; luego Kerry decidió seguir con las mentiras y hacerse político. Elvis, por otro lado, quería cambiar su estilo musical, estaba ya cansado de tanto Rock and Roll; a él le apasionaba la música electrónica, pero sabía que si daba el salto hacia ese nuevo estilo, perdería su reputación. Fue en los años 80, viviendo ya en el anonimato, cuando se mudó a Berlín para empezar con su nuevo proyecto: Milli Vanilli. Reclutó a Paul McCartney (el de verdad) y decidieron hacer las Américas disfrazados de chicos de negros, para que nadie les reconociera. En un esfuerzo muy grande para que su voz llegara a las seis octavas, Elvis perdió la visión en ambos ojos y tuvo que dejar los escenarios. Como excusa, simularon hacer “play back” en sus actuaciones para acabar con su carrera musical a propósito. Ante los rumores de que seguía vivo, Elvis decidió emigrar a Tailandia para seguir con sus inquietudes cibernéticas. Actualmente dirige el exitoso programa de radio “Can-ta”, el primer karaoke para perros imitadores de Elvis. Tuvo una hija con Janis. La niña también quiere ser cantante. De hecho, debutó los pasados juegos olímpicos en Pekín, cuando encandiló al mundo con su increíble voz…
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Septiembre 2008 ©