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alexandra domínguez

Poesía y cuadros de Alejandra Domínguez

EMILY

El agua se descalza, el atardecer arde con timidez de estrella solitaria.
La lluvia insiste con sigilo de anciana que quiere pasar.
El murmullo de algo que no es su corazón duerme en el gato de los bosques de Noruega.
Hablo como si hubiera venido un emisario con una bella lámpara de azufre.
A veces el remolino no es otra cosa que un mapa de aire arrugado por una mano desconocida.
Algo tiene que ver la poesía con esa zona  donde Klee pintó un triángulo que se parece a una niña esférica en vestido de liquen nocturno.
Todos los astros viven como olvidados excepto para la los alumnos de la Escuela de la Noche.
Las palabras se descalzan, la gente que las pronuncia no debe hacer ruido para que entren en el poema.
Algo así como un niño jugando a coger pájaros atrayéndolos con migas de pan.
Aquellos que lo han visto hacer saben de la crueldad pero también conocen la inocencia de los hábitos relacionados con la curiosidad.
La agonía de algo puede ser tan tímida como el  atardecer,  una llave transparente que hable lo visible a la oscuridad de los naufragios solares.
Escribo como las gaviotas sobrevolando el quebrado contorno de los acantilados desde el que se arrojan los adjetivos al océano de los lugares comunes.
Oí un ruido en el piso de arriba, era Emily Dickinson en zapatillas de andar por casa abriendo y cerrando el cajón de hojas alegres de la primavera de 1847.

(Del libro Poemas para llevar en el bolsillo)

 

alexandra domínguez

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ALGUNAS COSAS PARA NO OLVIDAR

Los libros de jurisprudencia francesa que tenía mi padre sobre la mesa.
El mediodía en que vi abrirse las pequeñas granadas de la academia del espino.
El mapamundi verde donde no aparecía mi ciudad, Concepción del Nuevo Extremo.
El terremoto del 39 en que murió mi abuelo, el terremoto del 73 en que desaparecieron mis vecinos.
Cabo Farewell donde me supo a desobediencia por primera vez un beso.
El invierno que no estrené un vestido blanco, la primavera siguiente que leí una página con la confesión de Wilde.
Al vigilante de la noche que me acostó sobre un pensamiento del siglo diecinueve.
La mano de Vedova que me acarició las trenzas en Venecia.
Algo así como una estrella fugaz pero duradera más allá de mi propio futuro.
La ballenera donde íbamos con Mestre a pedirle perdón a los espíritus del mar.
El primer porvenir del fracaso y la contradictoria persistencia de la sonrisa del mundo.
El carpintero que me hacia los bastidores donde se desvaneció el miedo a la muerte.
El sonido blanco de lo impronunciable en el cementerio judío de Praga.
Un sobrecito de papel azul que no he de abrir hasta el día de la alianza.
Lo que significan exactamente las palabras pobreza, notario, árbol.
El maullido con el que se suman los gatos vagabundos a la revolución de los ángeles.

(Del libro Poemas para llevar en el bolsillo)

 

alexandra domínguez

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EL POETA ES UN ASUNTO ALLÍ EN LO INVISIBLE

Ese hombre es invisible, su materia de alondra es invisible,
anda en lo invible con pasos que hacen ruido en las calles invisibles,
come cosas invisibles, respira lo invisible, paga con monedas invisibles.
El poeta es un asunto allí en lo invisible, cruza ríos invisibles,
se acuesta con mujeres invisibles, habla con palabras invisibles.
Está en Dublín y es invisible, va por el cielo en aviones invisibles,
en su corazón la melancolía es invisible, piensa en cosas invisibles,
lee a Kavanagh que escribía libros invisibles,
por ejemplo esto es invisible: My soul is and old horse
offered for sale in twenty fairs.
Su furia es invisible, su tempestad también es invisible,
trabaja en una fábrica invisible, gasta sus codos en mesones invisibles,
Teillier era invisible, Parra casi es invisible, nadie ha visto a Rojas.
Los obreros brindan al final de la jornada con jarras invisibles de cerveza,
los solitarios se hospedan en hoteles invisibles, llaman por teléfono
a chicas invisibles, esperan en esquinas invisibles a otros invisibles.
En el verano la lluvia es invisible, abren entonces un paraguas invisible,
se van a provincias invisibles a leer poemas invisibles,
se encuentran en un parque con alguien invisible, aman lo invisible.
El poeta es un asunto allí en lo invisible, este mismo poema es invisible,
un espejo es invisible, la ciudad en la que vivo es invisible,
lo imprescindible y lo insignificante, eso es lo invisible.

(Del libro La conquista del aire)

 

alexandra domínguez

Alexandra Domínguez (Concepción, Chile 1956) realiza estudios universitarios de periodismo y Bellas Artes en Madrid. Obtiene la licenciatura de Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Como artista visual ha realizado numerosas exposiciones de pintura y obra gráfica tanto en Europa como en Chile, donde en 1989 le conceden el Premio Nacional Salón Sur de Pintura por su obra titulada “El mar de la utopía”. El año 2000 obtiene el XX Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez por su libro La conquista del aire, publicado por la Colección Juan Ramón Jiménez de Poesía. El 2006 le otorgan el XIV Premio de Poesía Rincón de la Victoria por el libro Poemas para llevar en el bolsillo, publicado en la editorial Renacimiento. Ese mismo año realiza una exposición individual en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile. El año 2008 sus dos libros de poesía son publicados por la editorial Cuarto Propio de Santiago de Chile.



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