El animal que todos llevamos dentro
Entrevista con Estefanía García
Por Nuria Ruiz de Viñaspre

"La cópula no es más que el apoyo de la fuerza
frente al horror vacui"
José Lezama Lima
Conocí la obra de Estefanía García hace cerca de dos años. Fue en una exposición en el Centro de Arte Moderno de Madrid. Cuando me metí en su mundo fue difícil extrapolarme. Escapar fuera de aquellos límites, de los vértices de unos cuadros que encerraban un mundo paralelo, diferente y lleno de extraños seres, que sin yo saberlo, me acompañarían tiempo después hasta el día de hoy.
No mucho más tarde de aquella primera exposición, pude volver a disfrutar de su obra en la presentación de un libro conjunto en el que bajo la pluma de Ana Rossetti, y las cinceladas de Estefanía planteaban y planeaban sobre El mapa de la espera: una cuidadísima y enloquecedora edición de Centro Editores. Una edición de cien ejemplares firmados y numerados por sus autoras, con un tiraje especial de siete ejemplares que incluían, cada uno, un original de las ilustraciones.
En aquellos días, me quedé colgando de esos mundos que se descolgaban de las paredes del Centro de Arte Moderno. Sus cuadros me transportaban a otro espacio llevada por la inercia. Como si fuera un imán. Una horca que tira de ti hacia arriba. Hacia su mundo. Un mundo entero, cerrado, perfecto, que emerge ahora mismo, en los muros de su estudio, rincón desde donde realizamos este diálogo. Aquí y ahora, miles de colores estallan detonando las paredes. Es una suerte para mí poder disfrutar de aquellos cuadros que antaño dispararon mis resortes, más de cerca. En su original mundo. Nunca pensé que tendría la posibilidad de ver más de cerca el “animal que le habita” cuando esté en pleno proceso de creación. Lo que sí es clara es una cosa: una vez conoces su obra, es difícil emerger a la superficie. Salir de las fauces del animal. Porque sencillamente te atrapa. Con la destreza con la que la pantera atrapa a su presa. Así que terminas buceando y ahondando hasta alcanzar a respirar ese gas contaminante que es su arte. Esa especie de grisú aspirable. Esa mina-galería que tira de una y la abduce por las garras de esos seres subterráneos. Sus antiformas. Y me enorgullece decir que a día de hoy, además de sentir una profunda admiración por su obra, y de haber conocido, incluso conversado con ese “animal” en su propia gruta, compartimos una curiosa amistad despertada probablemente por ese sentimiento de admiración.
¿Qué significado entrama para ti la palabra, o mejor dicho, el neologismo Antiformas, tan presente en toda tu obra?
Fue el nombre que le di a ese animal “salvaje” que vive en mi interior, y de un modo tan intuitivo, que ahora dudo si fueron esos mismos seres quienes se quisieron renombrar así. Las antiformas para mí son eminentemente formas pero contrarias a las formas naturales. Digamos que son seres que me habitan por dentro, no sólo cuando estoy en pleno proceso sino en mi vida cotidiana. Son mi mundo vertical en esta horizontal tierra en la que convivimos. Ellos y yo. Su verticalidad guerrea con mi propia horizontalidad. Su fuerza hace que me mantenga fiel a sus propias líneas. Líneas cruzadas, lineales, delgadas y concisas. Todo ello compone dentro del lienzo una geometría armónica que junto con el color se conjugan y dan corporeidad a la obra.
En cierta ocasión escribiste algo así: las ANTIformas rasgan con sus garras mis entrañas, quieren nacer, y no ahogarse en el lago del olvido. Explotan desde lo más profundo de mi ser, como la lava de un volcán en plena erupción, manchando mis manos, condenadas a dejarlas salir para yo poder RESPIRAR. ¿Qué querías decir?
Conozco su fuerza, así que admito mi debilidad cuando batallo contra estos seres. Quizá por eso me dejo llevar. Me dejo arrastrar hacia la sima de su vertical mundo. Me dejo arañar. Ellos son los que tienen personalidad propia, mis manos no son más que meros vehículos para ellos, para salir de esos límites impuestos e intentar escapar de la escuadra de mi propio lienzo, llegando a simular las paredes de un útero. Unos límites que son su propio mapa de actuación. Tienen plena autonomía y ejercen ese poder sobre mí. Supongo que ahí podría radicar mi protección, una paradoja donde acoto sus límites pero también dando aire a sus pulmones dentro del lienzo. En definitiva, impregnan todo el espacio vacío que se alza sobre mí cuando estoy frente a ellos. Supongo que en cierto sentido me aterra ese horror vacui o ese temor al vacío.
Mencionas el término pictórico horror vacui y me viene a la cabeza Aristóteles cuando hablaba de eso, del "miedo al vacío", a que la Naturaleza nunca dejaba un sitio en blanco sino que evolucionaba para "comerse" el vacío. ¿Qué piensas sobre esto?
Que concibo esos seres como mis propios innatos nadando en un útero. En mi caso, me sitúo en ellos, en mi cuerpo. Si lo piensas, nacer es un instante traumático donde abandonamos el útero materno para enfrentarnos por primera vez al vacío. Supongo que algo así son mis Antiformas, no-nacidos lanzados hacia el lienzo pero detenidos en el ese mismo lienzo-útero, quizá porque hay un miedo absoluto a que se sientan perdidos una vez dentro de la universidad. Imagino sus alargadas manos, perdidas en el espacio y con el recuerdo de las paredes de un útero, imagino el horror al vacío espacial que tendrían, a ese alrededor al que no serían capaces de agarrarse a pesar de sus largas garras. A extender las manos perdidas en el espacio universal nuevo y desconocido y no encontrar nada. Sólo vacío. Quizá por eso los mantenga entre esas escuadras. Transgredir esos límites pienso que podría ser angustioso. Mis antiformas siempre estarán dentro de esa escuadra protegidas bajo la mirada de los ojos que las miren.
Iniciaste estudios de Medicina pero finalmente te licenciaste en Bellas Artes por la rama de la Escultura. ¿Cómo saltaste de la anatomía a la escultura y de ésta a la pintura? ¿Acaso existe algún punto de inflexión entre la medicina antigua y los puntos anatómicos que le otorgas a tus seres, a tus Antiformas?
La primera vez que toqué con mis manos el barro decidí dedicarme a la escultura, así que terminada la carrera hice el CAP y empecé el Doctorado, pero me empachó tanta “teoría contemporánea”, y pasé tantos años leyendo y estudiando con las manos en barbecho, que acumulé al fin tanto dentro de mí, que volví a Almería y mis manos vomitaron todo lo que llevaba encerrado en todos esos años. Y así me dediqué plenamente a la pintura.
En estos momentos estamos realizando esta entrevista en tu estudio. ¿Sientes que aún hay vida en tus cuadros antiguos que descolgados desde el techo persisten en tu hábitat? ¿Sientes su latido? ¿laten tus paredes? ¿sudan?
Una vez pintados perviven conmigo los presentes, y en mi memoria los ausentes.
Este pasado septiembre parte de tu obra se expuso en la Feria Internacional de Utrecht (Holanda).¿Qué supuso para ti como pintora estar presente en una feria internacional tan prestigiosa como la Openfairart?
Pues tuve el mismo sentimiento que otras veces cuando he expuesto en el extranjero. Siempre es gratificante poder mostrar tu obra fuera de España.
Hace unos cuatro años iniciaste un hermoso proyecto con la escritora Ana Rossetti. ¿Qué le supuso a tu pintura dar a luz El mapa de la espera? ¿Repetirías esa experiencia?
Fue la primera vez que aunaba mi pintura con otra disciplina artística como es la literatura. y para mí fue maravilloso poder compartir mi obra en las mismas páginas que una gran escritora como Ana Rossetti, a la cual y desde aquí le agradezco encarecidamente el incluir mi nombre y mi obra en uno de sus textos inéditos. Sin lugar a dudas repetiría esa experiencia. No sólo por lo novedoso sino por el enriquecimiento mutuo que supuso esta fusión.
Recientemente has iniciado un proyecto que bajo el título de Poequadrosía pretende aunar pintura y literatura, más exactamente con el mundo poético que un bebedor de tu obra como yo, pueda sentir. Háblanos un poco de ese proyecto. ¿Crees que pueden dormir juntos los poemas junto a tus cuadros? ¿son un buen maridaje?
Para mí ese proyecto supone muchísimo. Para mí fue una sorpresa que tú como escritora pensases en mí para este proyecto así que estoy entusiasmada, porque pienso que tu poesía completa y complementa más aún mi obra. Anecdóticamente recuerdo que una tarde te conté la imagen que tenía en la cabeza de mi próximo cuadro y para mi sorpresa al día siguiente me llamaste diciéndome que tenías un poema escrito para cuadro aún imaginario. que por cierto me encantó ese poema titulado La renacentista y la metraputa, concepto este ultimo que nació inesperadamente como una especie de derivación de la palabra meretriz al tropezar un día de frente, mientras hablábamos por teléfono, con una imagen de un cuadro de Ghirlandaio, exactamente el Retrato de Giovanna Tornabuoni, y justo en una boca de metro…. No tardé, como te conté, en crear la imagen de mi cuadro: ésta sería una mujer esposa y madre de día, tan común en el Renacimiento y lujuriosa de noche. Noche y día.
Sé que admiras a muchos artistas, pero ¿qué supone artísticamente el artista Golucho en tu vida y en tu obra?
Golucho para mí es un descubrimiento constante, no sólo como artista sino y más importante, como persona y con el que mantengo una muy buena amistad y siempre que puedo lo visito. Es una persona generosa, admirable y encantadora y de la que puedes aprender mucho, humanamente hablando. “Pero sobre todo es un tío divertidísimo”, y sobre todo me encanta por su riqueza y su visión más controvertida de la propia vida. Así que desde aquí, animo vivamente a visitar su página (www.golucho.com)
Viviste durante un tiempo en San Francisco, e incluso se puede ver en alguno de tus cuadros el vestigio que esa gran ciudad dejó en ti. También sé que cautivaste en aquel lado del mundo a galeristas y artistas. ¿Crees que tu obra tiene más aceptación en alguna ciudad extranjera más que en España?
Estando allí pinté muchísimos y me impregné de su luz y de su color para transcribirlos posteriormente en el lienzo. Fue una experiencia muy enriquecedora a nivel personal y artístico que sin duda volvería a repetir.

¿Has pintado alguna vez por encargo?
Muchísimas veces, aunque nunca más que por impulso. Eso sí, siempre fueron encargos que realicé con mucho gusto y con un cariño especial. Esa manera de trabajar, quizá con más presión, generaba ideas nuevas en mi interior, que de otra forma no podrían haber salido. Así que les agradezco a todas esas personas que me encargaran un trabajo en particular porque me enriquecieron profesionalmente.
¿Qué futuro ves en España como artista? ¿Hay suficientes ferias de arte para dar a conocer la obra de autores como tú?
Considero que es complicado entrar en un círculo tan cerrado como es el arte en España y más siendo una mujer en un mundo que en cierto sentido es de hombres. Aún así he conseguido que mi obra tenga un hueco o un espacio en ese círculo.
La pintura para ti es una pasión. Pero hay épocas en la que te mantienes un poco alejada de ese mundo. ¿Vuelves cuando tus manos tienen hambre? ¿Eres arbitraria pintando o disciplinada?
Mis antiformas siempre tienen hambre. Soy como esos seres que me habitan, disciplinada y obsesiva para con ellas.
Utilizas diferentes técnicas como el óleo, el acrílico, dibujos a pastel, impresiones digitales y litografías. Los temas que abordas en tus cuadros, según has explicado en alguna entrevista, “tienen que ver con lo que hay alrededor de cada persona, lo emocional”. Se podría decir que pintas sobre los sentimientos más universales con colorido fuerte y alegre? ¿crees que el color da vida?
La mayoría de mi obra tiene un color muy saturado pero no siempre alegre, porque los sentimientos más universales varían aunque siempre se mantengan en la línea de la pasión. Más que pensar que el color da vida, creo o intento que transmita la fuerza de ese sentimiento para que le exploten de lleno en los ojos que la miran.
He observado que introduces muchos instrumentos musicales. ¿A qué se debe esa inclusión casi obsesiva?
Siempre me encantó la música y de hecho tuve la oportunidad de recibir clases de piano durante muchos años cuando era joven. Por eso creo que la música siempre está presente en mi obra. a veces físicamente con instrumentos y otras transcritas a través de la armonía del color y del juego lineal de esos propios seres.
Y por último, ¿qué supuso para ti ese segundo premio en 2009 del X Certamen Nacional de Pintura y Escultura “CIUDAD DE MELILLA”?
Supuso una alegría porque siempre es grato recibir un reconocimiento a tu trabajo.
Tras conocer y profundizar en la obra de Estefanía, escribí un conjunto de poemas como acompañamiento a alguno de sus cuadros. El proyecto se llama POEQUADROSÍA, que no es sino una suma de Poe + cuadro + sía, un maridaje entre literatura y pintura con algún que otro novio editorial para su publicación…. Aquí mostramos algunas de las propuestas poéticas que ya duermen junto a sus cuadros, incluyendo en primer lugar el poema dedicado a aquel cuadro expectante de ser pintado La metraputa y la renacentista.
la renacentista y la metraputa
diurna renacentista que regurgitas
de tu atemporal sexo
-nocturna y a hurtadillas-
tu noche más oblicua
tu moral oscura y tu salmo
derramando en tu flujo detenido
ese cosmos obstruido a lo sombrío
arquetípica dama de impoluto himen
desconocedora de tu cuerpo esbelto
que dejaste exaltar en el contrapunto de tu mañana
el eje definitorio de tu sexo de tu género
mujer ejemplar de día que atascas las cocinas
madre siempre pero madre a plazos luminaria
lasciva de noche que rasgas tu vestidura
mostrando tu pecho velado por mil bífidas bocas
eres la metraputa lujuriosa que distancias
tu edad media de tu edad madura
eres torre de babel entre tinieblas
el jardín de unas delicias exaltadas
un rubor de coche estancado en la Gran Vía
con sus largas piernas de medias rotas
sólo tú tocarías sus torres con la punta de tu sexo
a costa de cualquier gentil amante
reprimida y custodiada de día
así de dividido y tensionado es tu díptico
Cordelia disonante de algún rey sin cama
Gioconda armoniosa que fornicas con un ejército sin uniformes blanquecina
Venus expectante siempre del sexo más corrupto
la tierra en tu boca tiene una misma lengua
y es boca que construye y lengua que destruye al tiempo
tu fondo apocalíptico y multiorgásmico
es mural a un mundo que quiere probar tu mesura y su locura
alcanzando la carne del cielo de día y del infierno de noche
eres al fin principio y fin en nuestras vidas
la memoria de tus besos
arqueado hacedor sinfónico
que sobre un cuerpo de mujer
trazaste curvas y acordes con tu arco
fuiste el fulgor de inconexas parejas ideales
en el suelo roto de tu incógnita
metálica pica que te ancla a ese damero desdoblado
donde confluyen los besos de unas manos abiertas
mientras, la rizada voluta de tu amante armónico
lanza tu cráneo hacia la dureza de tu dorso
te tensas en otra estancia de escotaduras llenas
te afinas sujetado por una genuflexión de rótulas
que fractura tu sexo en un triángulo isósceles perfecto
y mientras el pulso del clavijero nivele tu clavícula
y tu mano descanse en el diapasón de tu chelo
aquel metal antiguo se clavará como un enigma
en el diástole intenso del amante
siendo látigo en un punto y global herida en tu baldosa
para la memoria
antiformas

Porque en lo imposible
es donde está la realidad.
Clarice Lispector
antiformas de larga diáfisis
que rozasteis mi mundo como el amo
que despliega su izquierdo húmero
fuisteis el pecado mortal que abrió mi tráquea
en algún ángulo oscuro de la estepa
vuestros cráneos cóncavos mis planicies
donde serpenteaban ideas de otras órbitas
vuestras lenguas fueron pensamientos re-doblados
y en cada línea otro fundamento estable
-otra jerga que cobija el surcoparaguas
triste y gris de cinco astas
una por cada juicio que renace del delirio
enjaulaste mi cerebro taciturno
despeñando mis nudillos en barbecho
animal mojado que nivelas la irracionalidad de mi entre-hueso
trapecio exacto donde sembrar más astas
fuiste corredor derrotado en ese campo de batalla
ruta curva hiedra herida
fuiste espejo malva
germen dibujado en la senda ocre de la verticalidad ajena
la hoguera

los cuados son los hijos que no tuviste
los huesos duelen
pero siempre hay un dolor más profundo
bajo el arremolinado cielo
tus alaridas manos con olor a pintura fresca
alborotaron el hueso de tus ojos
y tu descabellado cráneo calcinado
fue llama en aquel heroico fuego
bajo ese mismo cielo
estremecida de deseos, clamores y dolores
te arrojaste a la hoguera de una alegre cama
siendo al final brasa y rescoldo enrojecido
tú, que participaste arrebujada
en una pena cobriza como el candente acero
que viste paisajes perfectos en una bañera
escucha ahora bajo las tostadas aguas
cómo los vientos murmuran en tus huesos mojados
sonidos de agua que extingan aquella casa ardiendo
frustración en el desierto

indígena escéptico enmarcado en la escuadra de una orla
tu armadura envejecida astilló tus enamorados huesos
haciendo que tus abatidas ideas suicidaran el paradero de tu arte
emparedado hoy entre maderas que dialogan
te lanzaste desarmado a la tormenta del desierto
donde el viento fue tu látigo que sacudía las ideas yermas
no abandones pues la lucha, aborigen destronado
desarticula aquellos huesos largos ahora doblegados
levanta tu gaznate degradado
escupe aquella arena que tragaste
y que hizo de tu voz un sucio carraspeo
cuádrate y arma tu mano de matices imposibles
para que tu talante sea apetito y estandarte en el nuevo mundo
http://www.estefaniagarcia.com
http://www.antiformas.blogspot.com
Estefanía García es licenciada en Bellas Artes, en la Especialidad de Escultura, por la Universidad de Granada y, desde 2001 hasta ahora, ha participado en una decena de exposiciones colectivas, no sólo en Almería, sino también en otras provincias como Málaga, Granada, Madrid y en la Comunidad de Castilla y León.
También ha participado en exposiciones individuales en California-Estados Unidos, en Cuevas del Almanzora, en Viena-Austria y en Madrid. En ésta última ciudad participó en 2007 con una de Pinturas y Dibujos que se celebró en el Centro de Arte Moderno.
En 2009 se alza con el 2º Premio de Pintura en el X Certamen Nacional de Pintura y Escultura “CIUDAD DE MELILLA” 2009.
Libros publicados
2008. El Mapa de la Espera. Texto: Ana Rosetti. Ilustraciones: Estefanía García. ISBN: 978-84-936808-4-8. Del Centro Editores.
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nov-dic 2010 ©